Opinión | Pilar Enjamio

Cinco años del Alvia

accidente alvia

¿Se acerca la verdad por la que luchan las víctimas y las familias?

Cinco años ya de aquel fatídico día, víspera del Apóstol, con imágenes que dañan y se repiten año tras año en medios como es el instante en que el tren Alvia choca en la curva. 24 de julio de 2013 con 80 muertos y 144 heridos.

Barrio compostelano de Angrois a la entrada de Compostela y en donde todo un pueblo salió a la calle y fue médico, psicólogo, bombero. Gran manifestación en Compostela y con la esperanza de la falsa causa de este terrible accidente han querido a nivel político colar a la opinión pública.

Las negligencias son negligencias y no se pueden tapiar colocando como chivo expiatorio al maquinista como único culpable cuando Adif ha tenido mucho o todo que ver. Y responsabilidad política empezando por Pepe Blanco, del PSOE que se apresuró a inaugurar algo que carecía de garantías para la seguridad e integridad de las personas pero siguió adelante a pesar de todo y de conocer era una absoluta negligencia.

Ana Pastor, del PP por su dejadez y ocultar lo que hay que sacar a la luz una concentración desde la estación del tren hasta la plaza del Obradoiro unidos en una lucha por la verdad y la justicia.

Independiente de la simpatía o no a una ideología política la verdad es que en estos años de lucha se han sentido arropados por el BNG especialmente Ana Pontón y la eurodiputada Ana Miranda y de este modo llegaron a la Unión Europea y al Congreso. Esa curva no está preparada para permitir una disminución de velocidad necesaria.

Obstáculos en los peritajes, presiones, corrupción y desvío de sus errores a una sola persona, el maquinista mientras ellos cruzados de brazos y sin reconocer culpa alguna Europa ha respondido positivamente dando luz a una investigación auténtica

Yo recuerdo me abracé a una madre que había perdido a su hija y no cesaba de repetirme que no era su hija sino la hija de un amigo. Es normal ese mecanismo de defensa. Lo que desconocí inicialmente era que esa mujer, Montserrat Seara Quintas, era de una familia buena en un pueblo donde viví mi infancia y mi padre fue sanitario rural.

Su hija Eva murió con su prima Zeltia Cabido, jóvenes llenas de ilusiones y proyectos. Recuerdo a través de Espejo Público, de Antena 3, dediqué unas palabras a Montserrat y fueron positivas para que tuviese un rayito de paz tan imposible.

Le dije que igual que cuando estaba embarazada sentía a su niña, Eva, muy dentro pero no la veía ahora la sentirá aunque no la vea muy dentro en su alma y su corazón. Quise dedicarle un capítulo en mi libro con el título del recuerdo como terapia de recuperación del dolor.

Estas jóvenes viven en el alma de todo un pueblo que las vió nacer y llevan el nombre del polideportivo de Xunqueira de Ambía. Pero el dolor de sus padres es imborrable y sólo la lucha por la verdad paliará la pérdida.

POR LA DIGNIDAD DE LAS VÍCTIMAS.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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