Pongamos que hablo de Madrid

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Ya lo avisaron The Refrescos en 1989 con su canción “Aquí no hay playa”.

Porque para los que todavía no lo sabéis, Madrid no tiene playa. De verdad, os lo prometo. Y como es lógico, cuando llega el verano lo que queremos los que no podemos disfrutar de ella durante el año, es eso, irnos a la playa. Hasta aquí todo normal.

Pero es que este año, el COVID ha traído consigo una desgracia más a nuestras vidas dejando al descubierto lo que ya se conoce como “Madrileñofobia” y me estoy topando con gente a la que no le debe llegar bien el oxígeno al cerebro. Este nuevo trend de meterse con los madrileños no es de ahora, no, pero ha crecido exponencialmente gracias en gran parte a las redes sociales.

Cabe destacar, que Madrid fue la Comunidad Autónoma que más sufrió con todo esto. ¿Y sabéis a qué se dedicó gran parte del país? ¿A ofrecernos su ayuda, su solidaridad? No. Se dedicó a insultarnos, a pedir que nos encerrasen, a llamarnos locos, descerebrados, imprudentes y no sé cuántas salvajadas más. Se nos acusó de expandir el virus escapándonos a nuestras segundas residencias cuando todo esto empezó, sin tener en cuenta que en Madrid, de los casi 7 mill de censados más de 1,5 mill son de provincia. Que la gran mayoría de los desplazamientos, eran personas que viven y trabajan en Madrid, volviendo a sus ciudades de origen. Pero ¿para qué vamos a pensar eso pudiendo atacar a los chulos de la capital?

Cuando se dio por finalizado el estado de alarma y recibimos la nueva normalidad, incluía el poder desplazarse entre provincias coincidiendo además, con el verano. Y todos sabemos lo que nos gusta en verano: playas, fiestas, eventos, viajes… Y claro… no tardaron mucho en llegar los rebrotes, y adivinad ¿de quien era la culpa? Exacto, de los madrileños. Porque todos sabemos que el virus no lo provocó un chino tomando una sopa de murciélago, ni fue un escape de un laboratorio, ni cualquiera de las teorías conspiratorias que se te ocurran, no, el virus lo crean unos madrileños sentados en una taberna, poniéndose finos con unas Mahou bien frías, una tapita de bravas, una de oreja y obviamente, un buen bocata de calamares, ¿no? ¿no? Vaya por dios, pues es lo que parece o al menos eso es lo que algunas personas quieren hacérselo creer a un amplio número de borregos que se creen absolutamente todo lo que leen, especialmente, por redes sociales.

Y qué fácil es atacar por las redes. Ahí, tras una pantalla, disfrutando del anonimato que te otorgan te dedicas a despotricar sobre una ciudad abatida y castigada por el maldito virus. Una ciudad que siempre, repito siempre, te abre sus puertas. La ciudad que nunca duerme, ni para mi que soy madrileña, ni para ti que vienes a buscarte la vida. Una ciudad que no pregunta de donde eres o hasta cuando te quedas. Que te acoge y te abraza. La ciudad de las oportunidades. Y todo por un puñado de likes, reclamando el casito que no te hacen en casa. Es triste.

Si no te gusta Madrid oye, no vengas, pero si lo haces ¿sabes que? que a pesar de eso, Madrid y especialmente los madrileños, seguiremos recibiéndote con los brazos abiertos.

«Me siento más madrileño que el alcalde de Madrid, porque los que han nacido en Madrid no han podido soñarla. Lo bueno es llegar con la boina y la maleta de cartón, y a los cinco minutos ser de Madrid». - Joaquín Sabina-

Virginia Ayuste
Autor: Virginia Ayuste
Nacida en Madrid el 18 de junio de 1984. Géminis. Irónica y sarcástica a tiempo completo. Simpatía selectiva. No sigo modas. Mátame, pero no me mientas. En #LaPeineta de MEDITERRÁNEO DIGITAL.
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