Mi primera vez... con Torres en la cama (con permiso de Olalla...)

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17 años tenía yo (y el) la primera vez que lo ví. Era un 27 de mayo de 2001 y se enfrentaba el Atleti contra el Lega, el equipo de mis amores contra el equipo de mi barrio. En aquel momento, yo vivía en Gijón, lo que hacía que viese los partidos aún con más intensidad, añorando mi casa.

Aquel chico, pelirrojo, pecoso y con cara de alevín me hipnotizó. Decir ahora que me fijaba en su calidad futbolística sería mentir como una bellaca. En ese mismo instante podemos decir que se convirtió en lo que ahora llamarían “crush”. Internet no funcionaba a la velocidad que lo hace ahora (gracias a Dios) lo que hacía que todo fuese aún más idílico, en mi cabeza, claro.

Al año siguiente volví a Madrid y pude verlo en directo. El idilio aumentaba. Tanto, que seguí su trayectoria allá donde fuese. Nunca pude ser imparcial con él, ni mucho menos objetiva.

Comencé a seguir la Premier única y exclusivamente por él y lo defendía como si de mi hermano se tratase. Terminó por convertirse en uno más de mi familia. “El niño”. Posiblemente, si eres de mi generación entiendes perfectamente esta sensación…

Para toda la alegría de esta gente, Fernando regresó al equipo de su vida en el año 2015.

Recuerdo perfectamente que no pude ir a su presentación aquel domingo porque me tocaba currar… Por cierto, odio eterno a aquel jefe que no me dejó cambiar el turno.

Dicho todo esto y ya sabiendo mi gran admiración y fanatismo hacia Torres, os podéis imaginar lo que sentí cuando hace un par de semanas me llamó el director de MEDITERRÁNEO DIGITAL y me dijo “Vir, (si, todo el mundo me llama así) el próximo martes es la rueda de prensa de presentación del documental de Fernando Torres y quiero que cubras tu el evento. Ya estás acreditada”. ¿PEEEEEEEEERDONA? ¿Me estaba diciendo que después de 19 años, podría estar delante de mi ídolo, acreditada como prensa, en un ambiente cercano, haciéndole preguntas de tú a tú? SÍ, me lo estaba diciendo.

Os prometo que en esos primeros minutos donde me lo estaba contando, por mi cabeza solo se me pasaban cosas tipo ¿y qué me pongo?, tengo que ir a comprar un outfit, ir a la peluquería, hazte las uñas, tienes que estar espectac…Estúpida. Mientras yo vagaba mentalmente por la calle Orense VISA en mano, se me pasó por alto el pequeñísimo detalle de “…como ya sabes con motivo del COVID-19 la rueda de prensa será virtual…” rueda de prensa virtual…virtual… VIRTUAL.

Mi gozo en un pozo. Me di cuenta de lo idiota que estaba siendo y mi cerebro hizo “click” para volver a pensar de manera profesional, en la medida de lo posible y escuché con atención las indicaciones.

Entraría acreditada como prensa desde un link especial que mandaba la productora para los medios. Tendríamos un espacio donde enviar nuestras preguntas que se irían contestando mientras durase el evento. Eso ya debía hacerme sentir especial. Aunque no fuese algo presencial, podría preguntar a mi ídolo y por primera vez, ejercer como periodista. Tardé en darme cuenta, pero tras las desilusión inicial, me sentí así. Afortunada.

La noche de antes estaba nerviosa. Aún desconozco como funciona el medio y sentía una curiosidad enorme por saber como iría todo.

A la mañana siguiente, no hubo necesidad de ponerme ni el despertador. A las 8 estaba en pie. Café, ducha y ropa cómoda. No tengo escritorio en mi habitación, (se acepta un crowdfunding para comprarme uno) por lo que tenía que improvisar para poder trabajar. Así que tras pensar un ratito, opté por colocar todo encima de mi cama. Un ordenador con la presentación en directo, otro con las redes sociales y mi libreta para tomar notas.

Y a la hora prevista, salía Fernando en escena. Estaba en mi casa, en mi cama, viendo en directo a mi ídolo en un espacio reservado para los medios. Algo que hace unos meses no hubiese ni imaginado. Pero ahí estaba.

Al inicio del evento, nos indicaron donde teníamos que enviar las preguntas. La teníamos preparada y sabíamos que las probabilidades de que la contestase eran bastante bajas, pero si de algo nos orgullecemos en MEDITERRÁNEO DIGITAL es de ser “políticamente incorrectos” por lo que preguntar algo sin sustancia no va con nosotros. Advertí que no quería incomodar a Fernando pero que tampoco me iba a quedar con las ganas.

Lancé la pregunta. Comenzó a responder…una tras otra… yo estaba atacada. Era una mezcla entre los nervios por ver mi nombre ahí… Virginia Ayuste para MEDITERRÁNEO DIGITAL… y principalmente por saber que respondería. Dejando a un lado lo profesional, soy aficionada y de la vieja escuela, por lo tanto no iba a dejar pasar esta oportunidad.

"¿Qué le parece a un símbolo del Atlético de Madrid como tú, la mercantilización que se ha hecho de otros símbolos de la historia del club, como el escudo, la camiseta o el nombre del estadio? ¿Es imposible conjugar en el fútbol del siglo XXI tradición y modernidad?"

Ahí estaba la pregunta, pero mi pregunta no apareció en pantalla. ¿Falta de tiempo o un poquito de censura? Nunca lo sabremos. Yo tengo mi teoría, pero lo dejo en cada uno.

Tan sólo tuve que esperar 72h para obtener la respuesta a mi pregunta en el documental. En un momento y de manera muy sutil y discreta con un Fernando bajando en ascensor, pude oír perfectamente su respuesta:

“Creo que se puede evolucionar, pero hay que mantener la esencia porque si no, vamos a llegar a un momento en el que los aficionados van a estar defendiendo a un equipo que no les representa. No es tan importante a donde quieras ir si no de donde vienes. Y lo que quieras conseguir tiene que ser a través de lo que te ha llevado hasta ahí en ese momento. Y eso son las raíces”.

Me dí por satisfecha.

Yo no sé si volveré a tener una oportunidad así o si vendrán mejores. Solo sé que hace dos años estaba en la grada del fondo sur llorando de manera desconsolada en su despedida y ahora estoy teniendo estas pequeñas pero a la vez muy grandes oportunidades. Y nadie me lo está regalando. Es fruto del trabajo, porque ya todos sabemos, que si se cree y se trabaja, se puede.

▶️ Fernando Torres: El Último Símbolo

Virginia Ayuste
Autor: Virginia Ayuste
Nacida en Madrid el 18 de junio de 1984. Géminis. Irónica y sarcástica a tiempo completo. Simpatía selectiva. No sigo modas. Mátame, pero no me mientas. En #LaPeineta de MEDITERRÁNEO DIGITAL.
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