Atrapado en un cuerpo equivocado

No es nada extraño y este fenómeno lo hemos visto a menudo a lo largo de la historia cómo algunas personas, y sobre todo hombres, afirmaban que eran extraterrestres atrapados en un cuerpo humano, o enviados de Dios para salvar al mundo, mujeres apresadas en un cuerpo equivocado de hombre, o cualquier otra gilipollez.

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La forma de reaccionar la sociedad ante estos lunáticos ha sido muy distinta a lo largo de la historia. En el principio de la civilización los clanes y las tribus no prestaban mucha atención a este tipo de paranoicos, simplemente los marginaban, los ignoraban o NPC –ni puto caso–. Con los años la humanidad fue evolucionando y a estos frikis los encerraban en los torreones para que no dieran la murga con sus historias. Pasaron los años y la humanidad fue progresando y a todos estos zumbados los empezaron a confinar en manicomios y a base de corrientes y descargas eléctricas se les quitaba la tontería. Lo cierto es que con esta salvajada se les quitaba todo.

Y ahora hemos llegado a la historia actual donde los manicomios no existen y a estos enfermos de personalidad errónea se les deja en libertad e incluso algunos pisan platós de televisión para explicar sus mensajes visionarios o extraterrestres. 

Respecto a los que están encerrados en un cuerpo que no les pertenece, la sociedad actual ha pasado de perseguirlos a pagarles un cambio de se**xocuerpo, bueno, más bien un arreglito. Una piltrafa de pe**ne por aquí, unas te*tas por allí, unas hormonas por allá y ya está, el milagro se ha hecho, ha pasado de ser hombre a ser una hombra, de enfermo mental a víctima de la naturaleza y ahora a pasear por las televisiones para certificar lo enferma que está la sociedad. Y todo esto pagado por la seguridad social con los impuestos de todos.

En estos momentos en España hay 4.500.000 mujeres que tienen unas te**tas que no les pertenecen, o son muy pequeñas o muy grandes, en España hay 15.000.000 de españoles con problemas dentales que no les pertenecen, etc., y la Seguridad Social ni lo cubre ni lo paga.

No es correcto ni se debe marginar ni atacar a nadie por sus sentimientos, pensamientos o fantasías pero de ahí a pagar sus paranoias y a normalizar lo que no es normal, hay una diferencia. ¿A ver si me estoy equivocando y el que realmente está enfermo es la sociedad?

Así lo pienso y así lo digo. 

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Juan Vicente Santacreu
Autor: Juan Vicente SantacreuWebsite: https://www.masby.net/
Abandoné la carrera de Bellas Artes para estudiar Ingeniería en Telecomunicaciones y Marketing Digital. Nunca en mi vida he trabajado, me han pagado por hacer lo que me gusta