Opinión | Juan Vicente Santacreu

Cómo matar una rana sin que se rebele

rana

Esta historia que hoy os cuento se basa en la metáfora de la rana hervida del suizo Olivier Clerc. Aunque científicamente no es del todo correcta, creo que explica muy bien las reacciones humanas y cómo es posible que toda una sociedad no reaccione ante hechos alarmantes como la esclavitud social, política y tecnológica que estamos sufriendo.
Bienvenidos al rincón de pensar.

No sé si alguna vez has querido matar una rana pero existen muchos métodos, desde la clásica pedrada en la chola hasta rajarle el cuello con un cuchillo, pero si lo que pretendes es matarla sin destrozarla puedes meterla en una cacerola con agua hirviendo. Pero aquí te encontrarás con un problema, el salto que dará la rana será tan grande que quizá ya no la encuentres.

Si se trata de asfixiar una rana sin que se rebele la solución es muy sencilla, coges a la rana y la pones en la cacerola con agua fría, rápidamente comprobarás que la rana empieza a nadar y en breve se encontrará a gusto, entonces enciendes el fuego al mínimo para que la temperatura vaya subiendo tan lentamente que la rana no se entere. Su metabolismo se irá adaptando sin recordar el agua fresquita que encontró cuando llegó a la cacerola. Poco a poco su metabolismo irá ralentizándose sin percatarse del peligro hasta que finalmente cuando se dé cuenta de su problema ya no tendrá fuerzas para escapar y morirá irremediablemente como una estúpida.

Quizás a estas alturas no te hayas dado cuenta que estoy hablando de ti, tú eres la puta rana. Los políticos te metieron en una cacerola hace muchos años y te van asfixiando poquito a poco sin que te enteres ni rebeles. Y aquí estás, nadando placenteramente entretenido con telebasuras, con guasaps, con debates elegetebes, con la tumba de Franco y si hace falta con su puta madre, todo vale para que no saltes de la olla.

Si todos los españoles que tienen ahora 50 años los hubieran dormido hace 30 años y se despertaran hoy en día con las prohibiciones que tenemos, las leyes, las imbecilidades sociales y el atraco a mano armada que hacen los políticos con los impuestos, te aseguro que todos pegarían un salto que saldrían de la cacerola para liar un nuevo 2 de mayo. Esa generación no podría soportar la situación actual. Menos mal que las ranas no tienen memoria y no se acuerdan qué era la libertad. Entonces los españoles teníamos menos dinero pero éramos más ricos. Y sobre todo más libres.

Por cierto, no te extrañes si no me ves, yo salté de la cacerola hace mucho tiempo.

Así lo pienso y así lo digo desde fuera de la olla.

Juan Vicente Santacreu [Twitter: @JVSantacreu]
Coordinador y portavoz de la Plataforma Masby

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