Paradigma coronavirus

coronavirus crisis

Todo artículo o libro que nos habla del futuro es hijo de su época, donde quedan reflejadas las esperanzas y los miedos ante una situación de cambio, ante la sensación de que nada volverá a ser como antes. El presente artículo es un ejemplo de ello.

Voy a anticipar una imagen del futuro: Se acabaron las sociedades basadas en el dinero, en el trabajo, en la raza, en la tradición, en la democracia, los derechos humanos, etc. La nueva etapa histórica estará basada en los virus. La eficacia higiénica será la nueva medida de selección “natural” de las razas y las economías. Quienes mejor se adapten, heredarán el porvenir.

Los virus serán quienes determinarán las relaciones de poder y el estatus. Si antes Dios (o los dioses) era la medida de las cosas y los poderosos necesitaban a la religión de su lado, si luego lo fue el pueblo soberano y los políticos necesitaban ganar elecciones, ahora el gobierno del mundo tendrá a su lado a los científicos expertos en manipulación genética y biológica como la medida de valor de las sociedades.

Solo serán viables las sociedades que asuman valores y comportamientos sumisos a los virus y epidemias como controladores sociales, los cuales (los virus) no tienen el inconveniente de tener que contar con el sentimentalismo y los caprichos de las masas, sino que éstas se plegaran sin pensar a sus exigencias ciegas, siendo individuos que actuarán nuevamente por miedo a la muerte en todo momento, lo que les impedirá organizar y pensar con claridad para vislumbrar su nueva condición de esclavos bajo el yugo científico-técnico de una presumible nueva casta sacerdotal de batas blancas, los cuales (batas blancas) podrán destituir gobiernos que desobedezcan e imponer normas, leyes y valores totalmente inapelables y que jamás se podrán poner en duda, tengan el resultado que tengan.

Al lado de estas “batas blancas” estarán, como siempre, los financieros. Las familias que se mueven entre todas las naciones ya han comprendido que no pueden ignorar el planteamiento: nuevos productos, nuevos esquemas, se pondrán en marcha. Tal vez los banqueros deban regresar a los oscuros callejones, nuevamente despreciados por la masa y siendo percibidos como parásitos, pero, como antaño, querrán seguir siendo necesarios cerca de los mandatarios.

El agente de la historia ya no será el ser humano, sino una nueva racionalidad de supervivencia individual situada, como la vieja idea de los dioses, fuera del alcance humano. Este es el resultado de la ensoñación conocida como “globalización”: creíamos que bastaba con cancelar las fronteras para ser ilimitados, pero en realidad seguimos estando dentro de una roca que da vueltas por el espacio, dependiente de las leyes universales, y nosotros dentro, a merced de un cambio de clima, terremotos, virus, volcanes, radiaciones solares.

Nos creíamos dioses y somos criaturas adheridas a una piedra voladora. “Seréis como dioses”, dijo la serpiente a Eva en el Paraíso. Y mordimos la manzana…

El virus actúa como un Dios: es invisible, omnipresente, destructor o benefactor. Sus leyes son inapelables y si no te sometes a sus mandamientos, el castigo divino está a la vuelta de la esquina. Para poder conocer y seguir esas normas, debes escuchar y obedecer a los nuevos sacerdotes técnico-científicos, los cuales saben interpretar lo que se debe hacer en cada momento. ¿O acaso los gobiernos de todo el mundo no han tenido que dejar de lado sus intereses políticos o económicos, y ajustarlos, para obedecer a los “expertos”? Es lo que por ejemplo siempre estuvo repitiendo el presidente de España.

Los augures, profetas y adivinos proliferan por todas partes ahora. La nueva clase de marginales son aquellos que niegan la existencia del Dios (del virus), o discuten su origen, o discuten la forma de combatirlo, los cuales son apartados o encarcelados para que no infecten (herejía) al resto de la sociedad. Los rituales de fe y esperanza se repiten cada día en las multitudinarias ceremonias en los balcones, las cuales son estimuladas con mensajes del poder. Se debe aplaudir y felicitar a los sacerdotes y misioneros. Los mansos heredarán la Tierra… Y debemos estar alerta siempre ante las nuevas instrucciones y cambios de opinión del Dios (mutaciones), que provocarán nuevos posicionamientos y nuevos poderes.

Se podrá hallar una vacuna y se podrá erradicar este coronavirus actual, pero ¿y luego? nadie querrá repetir esta experiencia que ya ha sido un trauma histórico irreversible.

Ojalá este artículo no sea más que otra teoría del momento, aunque ya les adelanto una cosa que no tiene nada que ver con pronósticos ni futurologías: el mundo ya ha cambiado, otra cosa será lo que realmente venga después.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escritor, articulista y traductor. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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