Víctimas y depredadores
Última actualizaciónVie, 28 Feb 2020 12pm

Opinión | Jordi Garriga

Víctimas y depredadores

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Este pasado viernes he leído la horrorosa noticia de la violación y asesinato de una chica de 16 años en Roma, por un grupo de africanos en un inmueble abandonado que suele ser usado por drogadictos.

Más allá del hecho en sí, y teniendo claro que esta pobre chica ha sido en todo momento una víctima de un grupo de depredadores, yo me pregunto: ¿qué hacía una menor de 16 años, apuntada ya a su edad a una terapia de desintoxicación, en un lugar conocido como “La casa de la droga”? Porque creo que todos estaremos de acuerdo en que nunca debería haber estado ahí. Ni ella, ni nadie, pero sobre todo alguien tan vulnerable.

Recuerdo cuando este verano se dictó libertad provisional para “la manada”, aquel grupo acusado de cometer también una violación grupal, y las feministas se manifestaron con un mensaje tan llamativo como “Sola y borracha, quiero volver a casa”, que es una de las frases más estúpidas que he leído en toda mi vida.

En estos últimos años estamos asistiendo a una expansión brutal de la inconsciencia. Durante miles de años, los seres más vulnerables de la sociedad eran protegidos por los más fuertes por diversas razones, y ese sistema funcionó muy bien hasta la aparición de la idea de autonomía individual. Desde siempre los hombres protegían a las mujeres, éstas educaban a los hijos y entre todos se respetaba a los ancianos.

Y no digo que sea éste un sistema perfecto, pero funcionaba. Hoy, gracias a la ilusión de una igualdad sin límites, a la ilusión de una ideología que no tiene en cuenta las molestas realidades de la vida, sino que intenta imponernos que la felicidad consiste en apartarse de todo lo molesto, aunque sea necesario, y luchar por la felicidad individual aunque sea a costa de los demás.

Esto funcionaría en una sociedad donde hubiera un policía en cada esquina, con un arma cargada y con permiso para emplearla. Pero no, vivimos en un sistema donde se permite que “convivan” diversas culturas, y algunas de ellas no comprenden que se debe respetar a una mujer que simplemente camina sola por la calle.

Y nos encontramos que los ancianos mueren solos y olvidados, o se pudren en residencias. Que los niños ya no son educados, sino orientados a una cultura donde lo principal es cumplir los deseos primarios. Que las mujeres deben enfrentarse a los hombres y suplantarlos, negándose así a sí mismas…

Otra noticia que he leído y que conecta con la anterior de algún modo, es una chica que fue abusada desde los quince años por su padrastro, y que ella lo consintió bajo la amenaza de que si no accedía “pegaría a sus perros”… Como hay que aclararlo todo, ya digo que el maltrato animal me parece repugnante, pero de ahí a dejar que te violen… Estamos humanizando a los animales y eso es otra absurdez posmoderna.

El nivel del absurdo llega cuando ya no se impone una visión del mundo, cuando no se explica y se educa en una filosofía de vida, sino que todo se deja a la libre interpretación de cada individuo aislado. Y claro, llegan las creencias en la tierra plana, en la homeopatía, en espiritualidades pret-a-porter y libros de autoayuda. Hemos creído que se debía derribar a la religión y a la autoridad para ser libres, y resulta que ese vacío es llenado con parodias de religión y parodias de autoridad. Por ejemplo, ahora nacer mujer confiere una cualidad intrínseca y las feministas son las guardianas de la decencia moral. Toma castaña.

En resumen, la ideología nunca sustituye a la realidad. Las mujeres que se creen las patrañas del feminismo moderno incitan a ponerse en situaciones de riesgo, porque los depredadores siempre han existido y siempre existirán, y una mujer sola en ciertos lugares mejor que no vaya. Y eso no es machismo, sino sentido común. Y lo mismo sirve para cualquier persona que pueda ser vulnerable en algún momento. A los menos fuertes no los protegen las leyes, sino un brazo musculoso que es el único argumento que se entiende en casi todas las ocasiones.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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