Vacunas y miedo

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El monotema de los últimos días es la vacuna. O, mejor dicho, las vacunas. Creo que nunca había visto tanta diligencia y tanta variedad de remedios para la inmunización ante un virus. También es verdad que la situación es totalmente inaudita, inédita, y hay que actuar de inmediato… Es tal el enjambre de interpretaciones, datos e informaciones, que hablar de ello puede ser ya fatigante y, sin embargo, es necesario. Lo es para que el futuro no nos pille desprevenidos.

La seriedad es necesaria y no podemos quedarnos con lo que nos sea más cómodo: el virus es real y las vacunas están ahí para frenar cuanto antes la pandemia. Todo lo demás no nos sirve, de modo que si Ud. cree otra cosa, no es necesario que siga leyendo, ya que tampoco le voy a convencer…

En primer lugar, este virus ha sido toda una anomalía mundial, que, si bien se podía llegar a prever, nadie sabía dónde y cuándo. El actual sistema económico necesita un crecimiento permanente y un flujo constante de productos, servicios, personas y dinero. Si esta situación se estanca, al estar el mundo totalmente interconectado, los efectos de crisis no se hacen esperar. Por supuesto, todo es una burbuja que estallará un día u otro, al no poder sostener el planeta semejante crecimiento exponencial. Los amantes de la Mano Invisible del Mercado confían en que en el futuro se hallarán tecnologías y maneras para evitarlo, tal como ha sucedido en el pasado.

Pero el sistema económico está condenado por su misma dinámica, ya que las soluciones siempre han llegado gracias a la enorme masa de individuos y a la difusión tecnológica (en serio, observen todos los objetos y muebles de su casa: implican miles de conocimientos y millones de actuaciones inimaginables hace 500 años, y 500 años en la existencia del planeta es nada).

La teoría del “Gran Reset” es muy tentadora: los millonarios que gobiernan el mundo prepararían un reinicio disminuyendo la población y el virus, soltado tal vez intencionadamente, sería de gran ayuda. Vale, pero… ¿por qué entonces las cuarentenas, los cierres, las medidas sanitarias, todas las restricciones? Y ahora las vacunas. No tiene sentido alguno.

Me aventuro a afirmar que los dirigentes mundiales, entre ellos el gobierno español, realmente no saben qué hacer y tienen realmente miedo. Las actuales vacunas son una muestra clara de ello.

Veamos: Según la OMS “se están desarrollando más de 169 vacunas candidatas contra la COVID‑19, 26 de las cuales se encuentran en fase de ensayos en seres humanos". No sé cómo anda el tema con otras enfermedades, pero en esto hay toda una carrera sanitaría que ríase de la carrera armamentística. No parece la antesala de un genocidio. Más bien parece una loca huida hacia adelante: hallar cuanto antes algo que frene la pandemia para reiniciar (si, resetear) cuanto antes todo. Con todos los riesgos que ello conlleva, ya que, al tratarse de vacunas en fase muy muy temprana, hay el peligro de que causen muertes y graves dolencias, crónicas tal vez.

Pero, ante la perspectiva de un hundimiento general, de la implosión de una economía ante la cual ningún líder mundial querrá asumir los costes, el hecho de unos miles de muertos más o de unos cuantos lisiados más, no les asusta para nada. Es asumible y, si hubiera un gran número de enfermos por algún accidente fatal, no pasaría nada: para eso ya tenemos la eutanasia, el aborto y toda una ideología que transforma al ser humano en mercancía, pero tratada con caridad, eso sí.

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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