Elecciones en Ucrania

En los USA hay unas elecciones que se llaman "de medio mandato" (mid-term election), que se producen precisamente en la mitad de la legislatura de cada presidente. Allí se eligen los 435 diputados de la Cámara de Representantes y a 34 de los 100 miembros del Senado, además de votar otros cargos muy diversos, como gobernadores, alcaldes, etc. Este año toca hacerlas el día 8 de noviembre.

Dos de las particularidades de esta cita electoral es que suele ir a votar mucha menos gente, aproximadamente la mitad, y que el partido en el poder casi siempre pierde diputados. Este año, es más que previsible que el Partido Demócrata del presidente Biden no rompa con esa tradición.

El motivo es más que evidente: en los USA (y también en el resto de Occidente) hay una inflación como no se veía desde hace 40 años, con los precios de la energía y los alimentos absolutamente disparados. No es extraño que, si algún periodista le pregunta a Biden acerca de la inflación, éste pierda los nervios y le llame "estúpido, hijo de puta".

Entonces, ante un escenario de crisis, el gobierno estadounidense recurre una vez más a la táctica que mejor le ha funcionado siempre ante problemas internos: fabricar un problema exterior. Si se repasaran los últimos 100 años de la política norteamericana y su correlación entre crisis económicas y guerras exteriores, sería muy fácil hallar un patrón común: iniciar una guerra o provocarla suele ser sinónimo de negocio.

El problema actual es que el imperio de las barras y estrellas se halla en franca decadencia: Afganistán es la prueba de que ni siquiera puede con un país tercermundista. Entonces, imaginemos qué sucedería si quisiera enfrentarse a una potencia de la envergadura de Rusia...

Ante la previsible caída de su poder, el Partido Demócrata juega con una fantasmal amenaza de guerra en Ucrania. Moviliza a la prensa y a todos los medios para difundir el miedo, distribuye armas, mueve a su personal diplomático, convoca a los lacayos europeos (ellos también necesitados de miedo social), hace grandilocuentes llamadas a la paz, etc.

El resultado: Biden se presentará como el hombre que salvó al mundo de una catastrófica guerra, como un hombre fuerte que debe ser votado nuevamente. Saben que Rusia no se va a meter en un conflicto absurdo a todas luces y juegan al superhéroe con la tranquilidad de aquel niño que va disfrazado de Superman en Halloween. Truco o trato.

Los ucranianos y los europeos en general solo somos los figurantes que hacen bulto en su escenario. Nuestros miedos y nuestras dificultades son otra ficha más de su juego.

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.