Opinión | Jordi Garriga

Rosa Parks en Cataluña

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Este pasado sábado 10 de septiembre se celebró en Barcelona, en el centro cultural El Born, el acto institucional de la Diada de Catalunya que tuvo como motivo central "los derechos humanos y la libertad", en un claro ejercicio de cinismo dirigido contra España y los españoles.

Serán recordadas y ensalzadas actuaciones históricas en pro de diversos derechos, como el caso de Rosa Parks, mujer negra que se negó a ceder un asiento del autobús a un blanco, las primeras sufragistas que luchaban por el derecho al voto de las mujeres, la experiencia de una mujer catalana en un campo nazi de concentración, la lucha de los homosexuales por la igualdad, etcétera...

Es un claro ejemplo de propaganda: asimilación por contagio. Si les homenajean, quiere decir que son iguales a ellos, y si son iguales a ellos, sus enemigos son iguales que los enemigos de los homenajeados: racistas, antidemócratas, nazis, homófobos, etcétera... Se establece una clara división entre buenos y malos, el mundo en blanco y negro, no hay lugar para los matices y si matizas entonces traicionas. "Si no estás con nosotros, estás contra nosotros."

El caso del nacionalismo catalán es paradigmático: siempre se envuelve en los mayores y más sagrados conceptos de derechos y libertades, para luego aplastar cualquier derecho y libertad que pueda ir contra sus intereses. Ellos quieren SU libertad, no la de los demás.

Presumen de integración, de que todo el mundo es bienvenido a Cataluña venga de donde venga. La condición es adoptar la identidad catalana (tal y como ellos la entienden), que es la única tolerada. Las otras se toleran siempre y cuando no recuerden a nada relacionado con España: HISPANOFOBIA.

Han hablado de Rosa Parks. Yo también voy a decir algo: los estadounidenses parecen los maestros del separatismo catalán. Nos han hecho creer a través de sus películas y medios masivos de comunicación que son los campeones de la democracia y la libertad. Estudiando su historia, vemos todo lo contrario. En Europa siempre hubo y siempre hay más libertad que allí, y de lejos. Por ejemplo, existe una Ley del Derecho al Voto, que en ¡1965! eliminó las restricciones con base cultural o económica que en muchos Estados se daba al derecho a votar, lo que suponía la marginación de negros y, también, de blancos pobres.

Desde que se acabó la guerra civil americana en 1865, en muchos Estados del Sur se practicó la segregación racial bajo el lema "separados pero iguales", que se mantuvo durante 100 años. En el Estado de Alabama, donde vivía Rosa Parks, en los autobuses había la zona para negros y la zona para blancos. La leyenda afirma que Parks se sentó en un asiento para blancos. Mentira. Se sentó en un asiento para negros, y el problema vino de que el conductor la quiso obligar a levantarse para ceder el asiento, ya que el autobús ya se había llenado. Ella se negó y fue arrestada. La historia quiere destacar su espontaneidad ciudadana, cuando en realidad ella era militante por los derechos de los negros en el Estado.

Lo curioso del caso es que Parks con su acción acabó con una ley estatal de Alabama, que en el fondo era INCONSTITUCIONAL. Es decir, que su acto de desobediencia fue para hacer que una parte de los USA acatara la Ley común para todos los ciudadanos estadounidenses. No es que negros y blancos tuvieran lo mismo pero por separado, tal como se proclamaba, sino que a los negros se les reservaba lo peor y más bajo siempre. Tal y como se hace con lo que demoniza o ataca el separatismo en Cataluña: o pasas por el aro hispanófobo o serás un don nadie.

Imaginemos a Rosa Parks en Cataluña en el s. XXI. La identidad y la cultura catalanistas son la norma en nuestra sociedad. Una Rosa Parks tal vez sería multada por rotular en español, o tal vez por intentar que sus hijos pudieran estudiar en español... Una Rosa Parks en Cataluña sería perseguida o encarcelada porque simplemente querría que todos tuviéramos los mismos derechos. Porque juzgar y tratar a las personas por el color de su piel o por el idioma que emplean ES LO MISMO. La misma porquería supremacista barnizada de falso democratismo.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para 
MEDITERRÁNEO DIGITAL

 

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