El rey se va, pero nosotros nos quedamos

4 julio rey emerito

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El sucesor de Franco, confirmado mediante referéndum en 1978, Juan Carlos I de Borbón y Borbón, se ha ido de España, según dice “ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada” en una carta dirigida a su hijo, el actual rey Felipe VI.

Ha sido una fuga en toda regla, pues en el momento de escribir estas líneas, la Casa Real no ha desvelado adónde va a ir a residir el rey emérito, ni siquiera sabemos los españoles de a pie si este hecho va a dificultar futuras investigaciones acerca de fuga de capitales, sobornos y otras cosas menos dignas de un Jefe de Estado.

Los políticos de uno y otro signo ya se han apresurado a hacer sus valoraciones, según lo que esperábamos de ellos: bien para elogiar su papel como el que trajo la “democracia” a España, bien para denigrarlo. Lo que es cierto es que a sus 82 años y pico se va fuera de España, habiendo destruido en pocos años todo el prestigio que tenía (y que una clase política y mediática se encargó de mantener).

A nivel popular se conocía su faceta “campechana” de vividor, que incluso le era consentida en un país que vivía alegremente antes del descenso a los infiernos de más de una década de crisis que estamos padeciendo. Pero esto se acabó.

Un rey no tiene “acontecimientos de su vida privada”. Un rey, un jefe, un presidente, no tan solo han de ser honrados, sino parecerlo. Porque el pueblo los va a tener como referentes, quieran o no. El rey Juan Carlos ha permitido el crecimiento de una Clase dirigente donde el clientelismo, el feudalismo territorial, la ocurrencia electoral, campan a sus anchas: de sus casi 40 años de reinado sólo podemos destacar una cosa: hemos perdido nuestra independencia nacional (desindustrialización, Mercado común, OTAN…) a cambio de un plato de lentejas (ciudadanos de segunda en Europa, cipayos de la OTAN, chiringuito playero del veraneo).

El rey se va, pero nosotros nos quedamos: se queda la peor crisis económica de todos los tiempos, se queda un pueblo saqueado, se quedan los separatistas que nunca se van pero todo lo arruinan, se quedan instituciones y partidos que ya no representan a nadie, pero… el rey se va y no precisamente bajo un puente.

Nació fuera de España y seguramente muera fuera de España: Como casi todos los Borbones de los últimos 200 años. La incógnita está ahora en saber el futuro cercano de la monarquía en nuestro país. A corto plazo, y sabiendo que un régimen republicano no es garantía de nada, espero y deseo que el actual rey tome buena nota: estar por encima y ser visible tiene unas obligaciones ineludibles y aquel que no las cumple llega a ser tan dañino y despreciable como un traidor. Y en España ahora mismo andamos sobrados de tan indeseable carga…

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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