¿Por qué no hay 'ultraderecha' en España?

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Este domingo día 23 de abril se celebrarán en Francia las elecciones presidenciales. No es necesario decir que el centro del debate está en la posible victoria, al menos en la primera vuelta, del Frente Nacional de Marine Le Pen. Esta victoria sería muy celebrada por todos los partidarios del regreso a los Estados nacionales europeos, del cierre de fronteras ante la inmigración masiva y en definitiva de todos aquellos que son calificados como extremistas de derecha.

En España este sector está siguiendo todo ello con gran interés y podríamos decir que incluso esperanza. Me atrevería a decir que atribuyen propiedades mágicas a una victoria en Francia de quienes consideran sus "homólogos", y no dudan en identificar con una especie de "necesidad histórica" los triunfos electorales que se están produciendo por toda Europa. Simplemente esperan que esta "ola" llegue a España y recoger sus frutos, tranquilamente.

¿Tiene algo de lógica o verdad su esperanza? No. Una cosa son los sueños y otra cosa muy distinta la realidad. Y la realidad es que la "ultraderecha" en España (uso esta etiqueta para simplificar) tiene en estos momentos muy pocas posibilidades de llegar a algo a corto plazo.

El motivo fundamental es que nadie les toma en serio, y ellos a sí mismos tampoco se toman en serio. Psicológicamente, son el gemelo deforme de la derecha clásica y respetable: desde la ultraderecha siempre se ataca a la izquierda y extrema izquierda, y las escasas veces que atacan a la derecha es para reprocharles su poca "derechosidad" y sobre todo para decir que son unos traidores. De ello se deduce que son lo mismo, pero más extremo, y la conclusión del elector español es que lo mejor es dar el voto al "grande", ya que el otro es el "gemelo pequeño radical". Y eso es tirar el voto.

La inmensa mayoría de sus miembros son: jóvenes idealistas que al cabo de algún tiempo abandonan para dedicarse a hacer algo mejor con su vida; frikis y marginales de todas las clases que convierten ese microcosmos en un lugar confortable para ellos, y por eso mismo espantan a las personas normales; abuelos aburridos de los nietos que hacen de ello su club social, y en definitiva un lugar donde se hace de todo menos política. Por supuesto hay excepciones con personas de gran valor moral e intelectual. Pero precisamente son eso, excepciones.

También hay toda una red de pequeños negocios, y conciertos "hooligan-tribal-urbanitas", que conforman un círculo vicioso del que no pueden salir. Y no hay interés alguno en salir. Microcosmos, pecera. Eso es todo.

Si una empresa con empleados mal formados no puede ir bien, ¿por qué debería ir bien un partido con militancia sin formación? Ello agravado por el hecho de que los intelectuales en este sector suelen vivir en su atalaya, plenamente convencidos de tener toda la razón y ser los guardianes de la verdad absoluta.

No se actúa según planes establecidos a corto, medio o largo plazo, sino según las geniales ocurrencias del pequeño líder, y cuyo objetivo suele ser o el entretenimiento puro, o demostrar a los otros pequeños líderes que él la tiene más grande. Algo que psicológicamente podría indicar algo...

Carecen de "autonomía histórica" y suelen recurrir a las grandes referencias fascistas de los años 20-30-40, como si el mundo se hubiera detenido en 1945, a diferencia del resto de Europa. Los que han logrado zafarse de ese lastre no saben cómo llenar ese vacío ideológico y se transforman en una derecha + antiislam + antieuro y ya... Para este viaje tantas vueltas...

En definitiva, son un sector totalmente amateur que es más un fenómeno sociológico que algo políticamente relevante, al menos en España. Hasta que no se decidan a trabajar en serio no harán nada: las fotos con Le Pen no dan votos.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

 

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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