Última actualizaciónJue, 06 Ago 2020 10pm

Opinión | Jordi Garriga

El Eje del mundo

arbol navidad

Seamos claros ¿qué se celebra exactamente a finales de diciembre? Ya no somos una sociedad agraria, que depende del conocimiento astronómico para saber cuándo sembrar y cuándo cosechar y que espera anhelante que se repita el ciclo cósmico. Tampoco somos una sociedad religiosa: ya hemos desterrado lo misterioso y la fe de nuestras vidas para abrazar una libertad y una felicidad que a ninguna parte nos llevan.

Los europeos estamos desorientados. En modo alguno se debe esperar o desear el retorno de formas caducas, ya que fueron destruidas por el materialismo moderno, que hace del goce individual la meta ideal de la vida, aunque… Esto es a todas luces insuficiente, y ante el desmoronamiento moral cada vez más evidente, se están sacando de la manga una religión de repuesto, a la que yo llamo: SALVACIONISMO CLIMÁTICO.

Dicho “salvacionismo climático” está llamado a ser la nueva religión occidental. Y tiene los rasgos ideales para ello:

- Postula un estado natural ideal, tal y como hicieron el cristianismo y la Ilustración.

- Tiene pretensiones científicas indiscutibles e inevitables, tal como lo hizo el comunismo con lo económico y ahora hace el liberalismo con lo político (democracia).

- Es totalitaria: si no adecuas tu comportamiento a sus máximas, eres malvado o loco por negar la verdad revelada.

- Su objetivo es el paraíso en la Tierra mediante el Mercado como fuente de riqueza y bienestar.

- Tiene un sistema de bulas: si pagas la bolsa de plástico o los impuestos al diesel, ya no contaminan tanto.

- El ser humano es el Dios: el cambio climático es producto de sus acciones y solamente se podrá detener también por sus decisiones.

En base a ello, la Navidad ya es totalmente una fiesta comercial exclusivamente ¿Alguien es capaz de ver la figura del dios naciente en algún lugar?

Solamente vemos a un ser anciano que reparte regalos, luces en las calles y simbología invernal muy variopinta, pero nada que nos permita conmemorar algún nacimiento. Todo se reduce a fingir y comprar.

Tal parece que la NAVIDAD dejó paso a la VANIDAD.

¿Qué papel puede tener en todo esto el árbol de navidad? Aparte de ser un signo identitario europeo muy nuestro, tiene la ventaja de que puede agrupar alrededor suyo a todos los que, creyentes o no, nos resistimos a formar parte espiritualmente de una fiesta absurda y sin sentido, como es la actual Navidad.

Es uno de los elementos icónicos imprescindibles de estas fechas navideñas, que lo hace muy accesible para este propósito. A título de curiosidad, en España fue introducido en 1870 por la princesa rusa Sofía Trubetskaya, la cual lo instaló en el desaparecido palacio de Alcañices del madrileño Paseo del Prado.

Podemos hallar una gran cantidad de información acerca de sus orígenes y de su vinculación con las celebraciones romanas y germánicas del renacimiento del sol en las mitologías europeas: de qué modo su significado fue modificado por la naciente religión cristiana, hasta convertirse en un elemento festivo más de las ya totalmente desacralizadas fiestas de Navidad.

Colocar y engalanar con esferas, guirnaldas y adornos diversos a un árbol situado en un lugar preferente de la casa puede ser un símbolo de rebeldía. En primer lugar, porque colocarlo no nos da ningún beneficio económico, y menos aún comprar o (mejor aún) confeccionar sus adornos. Es un acto gratuito de belleza y color.

El árbol, por su forma, simboliza un eje, un puente entre el mundo espiritual y el mundo material. Nos tiene que recordar los vínculos que tenemos con el mundo natural, el cual podemos usar en nuestro beneficio sin destruirlo. Y el mejor modo de no destruirlo es afirmar el interés general (armonía) contra el interés individual (tumor) que hacen del árbol, como metáfora del mundo, de la sociedad, un lugar agradable para vivir (adornado).

El árbol, que nos recuerda nuestras raíces agrarias y comunitarias, nos puede servir para contraponerlo a los conos lisos y triangulares, muy triangulares, que ya lo sustituyen en las calles de nuestras ciudades. El Eje contra el Ojo, el ofrecer contra el comprar.

Feliz Navidad.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escritor, articulista y traductor. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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