Opinión | Jordi Garriga

Napoleón desembarca en Barcelona

manuel valls barcelona

Ya es oficial desde el pasado 25 de septiembre: Manuel Valls es candidato a la alcaldía de Barcelona. No se presentará a las elecciones bajo la etiqueta de un partido, sino por una plataforma cuyo centro será el partido "Ciudadanos" y bajo el nombre "Barcelona Capital Europea". El nombre de esta plataforma está astutamente escrito para que pueda leerse tanto en español como en catalán.

Valls, que ahora vive casualmente en la calle París de la capital catalana, es un político completamente desconocido para la gente de Barcelona, los catalanes y en general para todos los españoles. El haber desarrollado toda su carrera política en Francia le permite no tener pasado en España, lo que puede beneficiar enormemente su carrera al ayuntamiento. Los medios subvencionados por el gobierno catalán y el resto de los candidatos se han apresurado a difundir lo que se piensa en Francia sobre él.

Hace cuatro años, toda la clase política catalana estaba feliz de que Valls fuera el primer ministro francés. Fue elogiado por sus orígenes catalanes, sus raíces familiares, su afición por el F.C. Barcelona, que sabía hablar catalán, etc. Incluso el prófugo Puigdemont tuiteó entonces: “Es más fácil que un catalán sea primer ministro de Francia que no de España. Felicidades Manuel Valls, y mucha suerte!”. Hoy ya no es catalán: es un intruso francés, un Napoleón fracasado, un candidato de los ricos, y un sospechoso de fascismo por defender a la nación española. El circo habitual de la política.

Manuel Valls será claramente el candidato liberal y unionista contra los otros dos bloques; el separatista de ERC y PDeCAT, y el progre guay de la actual alcaldesa Ada Colau. Su decisión de postularse para el partido "Ciudadanos" no es una coincidencia, ya que entre los tres partidos que representan el "constitucionalismo" contra los separatistas, es el grupo que más creció y tiene un discurso más claramente patriótico y aglutinador, frente a la decadencia de la derecha del PP del expresidente Rajoy, y del Partido Socialista en Cataluña actualmente a la baja en esta región.

¿Obtendrá un buen resultado o incluso ganará? Los separatistas prevén las elecciones municipales de 2019 como una batalla por el control de la capital catalana, lo que conducirá a la participación masiva de los dos bloques opuestos, que van más allá de los problemas meramente locales. Además, la izquierda está atacando a Valls con furia, haciéndole una enorme publicidad gratis. Por lo que seguramente hará mucho daño: es el candidato del orden y de la seguridad en una ciudad que ahora mismo es un caos.

En Francia conocen muy bien a Valls, pero en España no, y esa será su mayor baza en un momento tenso de la política española, plagado de escándalos si un día y el otro también. Dicen que ha sido uno de los peores primeros ministros de su historia, pero eso a los españoles no nos afecta en absoluto: ya tuvimos a Zapatero, por ejemplo.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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