Opinión | Jordi Garriga

Mociones y emociones sin censura

pedro sanchez pablo iglesias

En el momento de escribir estas líneas, todavía no se ha producido la votación de la moción de censura que los socialistas han iniciado contra el actual presidente del gobierno español, Mariano Rajoy. Parece bastante claro que podrá disponer de los votos necesarios para que prospere (176 diputados como mínimo, mayoría absoluta).

Estoy asistiendo perplejo desde las redes sociales, verdadero patio de colegio donde todo el mundo ventila lo que le apetece resguardado por la distancia que dan las pantallas, a una verdadera campaña del miedo y a favor de la permanencia del PP como mal menor…

Recuerdo como en 1982 siendo yo un niño, había gente que atizaba el miedo al PSOE, pintándolos como unos bolcheviques que iban a expropiarlo todo y que iban a instaurar una dictadura del proletariado. Quién te ha visto y quién te ve, Felipe González

La tesis principal es que Pedro Sánchez cuenta con el apoyo de PODEMOS y de los separatistas vascos y catalanes. Y qué para contar con ese apoyo, debe haberles prometido COSAS. Cosas que ninguno sabemos qué son, pero seguramente deben incluir el desmembramiento de España y hacer de lo que quede una Venezuela del Norte, o algo así.

Miren, la propaganda y el ruido para mentes simples está muy bien, pero aparte de que nada de todo eso es factible, y de que en el fondo lo que quieren todos es DINERO público para mantener sus chiringuitos, en realidad esta moción de censura es la jugada perfecta para APUNTALAR EL BIPARTIDISMO.

Apuntala el bipartidismo porque de nuevo el PSOE y el PP son el centro de la política nacional; lo apuntala porque obliga a la creación de DOS bloques, el derecho al que se suma CIUDADANOS, y el izquierdo al que se suma PODEMOS, todos DETRÁS como en los viejos tiempos de PSOE y PP; los separatistas regionales seguirán pactando con unos y otros, tal y como el PNV acaba de demostrar. Si esta moción no se hubiera presentado ahora, tal vez CIUDADANOS habría despegado siendo la primera fuerza, y eso no se podía permitir.

Todos conocemos al PSOE: no tiene nada de ejemplar y sin embargo encabeza la moción de censura. El objetivo son todas las citas electorales previstas para 2019. Pedro Sánchez quiere ser el líder de las fuerzas progresistas y reformadoras (que no revolucionarias) contra un PP que pretenderá seguir siendo el baluarte del orden y el progreso económico. Nada nuevo bajo el sol.

Mientras tanto, unos y otros andamos subidos a nuestras ruedas de hámster, dando vueltas inútilmente al ritmo que ellos nos marcan, sin llegar nunca a ninguna parte y sin que se plantee ningún cambio de verdad: el conflicto controlado y el enfado encarrilado como garantías perpetuas de que nada cambie.

Nuestros representantes políticos obedecen a los Mercados, y los Mercados son quienes dictaminan quién es equipo de gobierno y quien no. En el caso de Italia se ha visto claramente: lo que dicen las urnas nada vale si los despachos dicen otra cosa. Y, en los despachos, populares y socialistas, podemitas y ciudadanos, separatistas y populistas, atienden y escuchan a la misma voz del mismo amo.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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