La lengua del Imperio

¡Síguenos en Telegram!

El pasado 7 de mayo se leía en la prensa que “Francia prohíbe oficialmente el lenguaje inclusivo en la escuela”. El ministro de Educación Nacional, Juventud y Deportes, Jean-Michel Blanquer, hacía publicar una circular en el Boletín Oficial del Estado por la cual esa modalidad de lenguaje quedaba fuera de la escuela, ya que “constituye un obstáculo para la lectura y la comprensión de la escritura”.

Al cabo de poco tiempo, el 26 del mismo mes, el director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, declaraba durante su participación en el foro de Justicia del Colegio de Abogados de Madrid que "términos como 'otros, otras u otres' afean nuestro lenguaje de manera insostenible". Y recordó como ya el año pasado tuvo que responderle a la propia vicepresidenta española, Carmen Calvo, la cual preguntó a la RAE si la Constitución de 1978 era “machista” (sic) al designar en masculino todos los cargos públicos… y es que no, ilustre señora, que la forma masculina en lengua española es inclusiva de por sí.

Desde hace muchos años hay toda una ofensiva para reformar el idioma español y en general todos los idiomas que tienen género: masculino, femenino y/o neutro. Que va desde la ya antigua modalidad de usar la @ como si fuera una letra “a” y “o” al mismo tiempo, hasta el uso de la letra “e” en los plurales, la impronunciable “x” o pasar directamente a usar el plural en femenino, invirtiendo totalmente el idioma.

Es evidente que los idiomas jamás están quietos, a no ser que mueran. Evolucionan a lo largo de la historia por múltiples factores históricos, culturales, tecnológicos, sociales, económicos, etc. El español que hablamos ahora es diferente del de hace siglos, e incluso no hace muchos años. La diferencia geográfica ha hecho que las modalidades del español de América se puedan distinguir fácilmente del peninsular.

Entonces, esta ofensiva que reclama un uso “igualitario e inclusivo” del idioma español, claramente vemos que no se corresponde con ningún clamor popular. Más bien es usado por élites culturales y políticas que trabajan a favor de la globalización. Suele suceder que mediante este lenguaje totalmente artificial acusan a quienes no queremos ni necesitamos usarlo de “machistas, retrógrados” y todo el blablablá habitual. Esto es lo que nos debe poner en guardia y nos debe animar a rechazarlo contundentemente.

El autodenominado “lenguaje inclusivo” es cierto que se trata de un movimiento igualitario, pero con una igualdad basada en la colonización cultural. Pretende deformar al español, y a otros idiomas, para que acaben teniendo una estructura simple, como el inglés, una neolengua fácil de aprender y usar, con el mínimo posible de complicaciones para que nadie se canse pensando mucho… Sí, hace años un candidato a lengua universal fue el esperanto, pero tenía un grave problema: ninguna potencia mundial estaba detrás suyo y no favorecía ninguna estrategia imperial de dominio.

Se pretende acelerar la globalización, y para ello la destrucción de los idiomas es fundamental. Todo idioma no es tan solo una forma de hablar, es una forma de pensar, de estar en el mundo: detrás suyo hay toda una historia nacional, civilizatoria, arraigada, identitaria. En suma, un estorbo para el “One world” del mañana. Si el español y el francés son deformados, es prácticamente lo mismo que si hubieran sido destruidos. Si se cambia su gramática y su ortografía de manera tan atroz, serán colonizados.

Se puede objetar que con el inglés ya habría bastante, pero el avance demográfico y social del español en el corazón del Imperio, los Estados Unidos de América, es imparable, siendo ya el segundo idioma más hablado en prácticamente sus 50 Estados federados. ¿Y qué sucede con ello? Pues que se debe arrancar el alma de ese idioma y volverlo sumiso, es decir, anglosajonizado, si me permiten este nuevo verbo. Ya no será español el español, sino un seudoinglés convenientemente deformado.

Usar el “lenguaje inclusivo” es usar la “lengua del imperio”. Siempre es bueno saber de qué modo se instrumentalizan los ideales para asuntos más materiales, como es el dominio global y mental.

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.

Titulares de portada

Los más leídos del mes

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y poder ofrecerle contenidos o publicidad de su interés. Si continúa en la página, consideraremos que acepta su uso.