La terrorífica normalidad

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El coronavirus ha sido la gran demostración de que vivimos en la normalidad más terrorífica de todos los tiempos. El miedo al virus ha sido perfectamente modulado desde los grupos y personas que tienen gran audiencia, gobiernos incluidos. En un primer momento, nadie temía a ese virus, pues desde varias instancias se repetía que apenas sería una gripe más. Y nadie, efectivamente, se preocupó.

Luego, saltó el Estado de Alarma y todo el mundo se puso alerta. A día de hoy, la gente en su inmensa mayoría, sigue con la mascarilla puesta por las calles y en su coche incluso… Hasta que se decida, desde arriba, que ya no debe tener miedo. Y entonces, ya no tendrá miedo porque así se les habrá comunicado.

El miedo se modula: todos los días nos cruzamos con personas que despiden una sustancia que puede provocarnos cáncer y enfermedades cardíacas. Estas personas saben que pueden tener y provocar graves enfermedades, y sin embargo compran ese producto. Y nosotros estamos a su lado tan tranquilos. Incluso en el embalaje de esa sustancia, cuyo monopolio pertenece al Estado, se advierte de su toxicidad… Y nadie reacciona ante ese veneno llamado tabaco, vendido con permiso del gobierno.

Es el miedo al fascismo, que es explotado por una izquierda que desde la desaparición del bloque soviético en 1991 ya ha renunciado a cambiar nada sustancialmente. Se dedica a distorsionar el lenguaje a modo de hechizos mágicos que pueden cambiar la realidad, excomulgando a quien no es lo bastante feminista, transexual o racializado. Es el miedo a decir palabras “ofensivas”, conjuros mal pronunciados, que te arrojan a la orilla fascista.

Es el miedo al comunismo, explotado por una derecha obsesionada en culpabilizarnos de nuestros fracasos, de nuestra precariedad porque no nos esforzamos, por no ser lo suficientemente competitivos para poder pagar un alquiler. Si queremos que las coberturas sociales alcancen a todos, si señalamos los abusos de empresarios, entonces somos comunistas bolivarianos que queremos traer a Venezuela aquí.

Que viene la ultraderecha, que viene el comunismo… Si el virus, tal como decían algunos infelices, debía a la postre sacar lo mejor de todos nosotros, la verdad es que solamente ha tenido la virtud de esclarecer aún más la situación: nadie va a querer dejar de consumir como antes, nadie va a dejar de robar, mangonear, aprovecharse, corromperse… La terrorífica normalidad empieza a asomar, tal y como las ganas de fumar regresan a ese fumador recuperado de un enfisema pulmonar…

El mayor motivo para tener miedo del futuro será que no podremos tener elementos claros para analizar qué amenazas son las peores, y cuál debería ser la actitud del ciudadano medio, atrapado entre angustias programadas para teledirigirlo hacia un mundo feliz, diseñado por intereses que le son completamente ajenos…

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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