Opinión | Jordi Garriga

La injerencia rusa

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Mucho se ha hablado los últimos días de las supuestas "injerencias rusas" sobre la situación en Cataluña. Según parece, hay una especie de Al-Qaeda de ciberespionaje ruso llamada "Pawn Storm" y también "Fancy Bear". Nombres vistosos para justificar, sin duda, futuras acciones de la OTAN.

Que la ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, afirme que está "contrastada la injerencia de internautas con sede en Rusia y otros países no europeos en la crisis de Cataluña", pues es tanto como afirmar banalidades. Porque interferir desde internet ¿es el hecho de compartir informaciones que no agradan al gobierno? Entonces desde España y toda la UE también se han efectuado injerencias. Imagino que si a algún separatista tejano se le ha ocurrido decir algo, no creo que la ministra afirme que se han detectado manipulaciones "desde suelo estadounidense".

El proceso separatista catalán es un asunto que al gobierno ruso ni le va, ni le viene. Creer que puede influir con sus actividades de manera decisiva para que degenere en un conflicto mayor, cuando ya hemos visto que ha sido una tremenda astracanada digna de una españolada de los años 1960, es tanto como darle una gran importancia a la influencia rusa, que es prácticamente inexistente en nuestro país, o simplemente manipular una vez más a la opinión pública española.

Por supuesto, cualquier dificultad de cualquier país miembro de la OTAN no entristecerá al Kremlin, pero de ahí a pensar que Putin se dedica a fomentar el separatismo catalán, hay todo un mundo de diferencia. Además, España, entre los países eslavos, siempre ha gozado y goza de grandes simpatías. Sobre todo en Serbia, ya que España es uno de los cinco países europeos que NO ha reconocido la independencia de Kosovo, y eso es un dato a tener en cuenta. España no es una potencia militar o económica de la envergadura de los USA, Francia, Alemania o Reino Unido, países que seguramente cuentan con mayor atención de Rusia, y mayores medidas de espionaje y sabotajes.

Que un grupo o grupos de hackers, o simplemente rusos con conexión a internet, se dediquen a hacer la guerra en el ciberespacio aprovechando cualquier excusa, contra gobiernos y países miembros de la OTAN, luego del enemigo, pues creo que eso no debería sorprender a nadie. Señalar a Rusia como la culpable de nuestros males es la típica excusa que vale para todo: justifica la propia incompetencia y agrada a nuestros amos yanquis.

Trocear la retaguardia enemiga ciertamente es ventajoso para cualquiera. Ahora bien: ¿Es verdaderamente nuestro enemigo Rusia? ¿Por qué no podrían soñar los USA con una Europa occidental dividida en naciones del tamaño de Cataluña? No nos engañemos en esto, ya que los estadounidenses no tuvieron reparo alguno en trocear a la antigua Yugoslavia para que la OTAN marchase hacia el Este, no han dudado en dividir a Sudán, y tampoco en reventar por dentro a Ucrania. Los europeos no somos sus amigos, somos sus vasallos. Y los vasallos pequeños y enfrentados entre sí son perfectos. En Europa occidental España junto con Francia son demasiado grandes, ¿por qué no trocearlas un poco? A fin de cuentas, Gran Bretaña ya ha sido separada de la UE, el siguiente paso podríamos ser nosotros.

Tal vez, tal y como apuntan algunos, lo que les ha pasado a los secesionistas catalanes, es que se han apresurado cuando no era el momento todavía. Tal vez, tengamos que mirar hacia Washington y no hacia Moscú cuando pensemos en injerencias que destruyen nuestra vida social y nacional.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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