Última actualizaciónJue, 28 May 2020 9pm

Opinión | Jordi Garriga

La homosexualidad eterna

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La homosexualidad existe de manera natural en todas las sociedades desde la noche de los tiempos. Tiene un fuerte componente biológico, por lo que decir que es una "opción" no tiene ningún sentido. Nadie es homosexual de manera voluntaria del mismo modo que los heterosexuales tampoco. La homosexualidad es la excepción que confirma la norma heterosexual de la sociedad: es minoritaria y siempre está allí.

El hecho de ser homosexual sólo indica la preferencia por individuos del mismo sexo, no nos dice nada más acerca de su moral, que puede ser tan diversa como en las personas heterosexuales.

Los matrimonios homosexuales pienso que no deben ser denominados así por una cuestión de etimología: el "matrimonio" es lo propio de la "mater", así como el "patrimonio" era lo del "pater". Más bien se pueden llamar uniones o cualquier otro término más neutro. No me opongo a que los homosexuales regularicen y legalicen su estatus personal, pues creo que es mucho mejor para ellos y para la sociedad que puedan hallar una estabilidad ante una situación que la naturaleza les ha impuesto, y que como otras obligaciones es mejor que tengan un marco legal y aceptado por toda la comunidad.

El neoliberalismo juega la carta homosexual a su favor, por supuesto. La filosofía última del liberalismo implica la "liberación del individuo de todas las limitaciones, pertenencias y vínculos que le impiden realizarse plenamente por sí mismos". Es decir, el sexo es una definición y una limitación para el ser humano, así que es mejor destruirlo. Para destruirlo primero hay que negar su raíz biológica: de ahí la "ideología del género" que consiste en que las preferencias sexuales son una construcción social, y que los bebés solo son niños o niñas dependiendo del entorno cultural al que son sometidos (una locura, sí). Luego, insistir en el hecho ambiental o cultural: si te gustan hombres o mujeres, fue porque te lo inculcaron y tú crees que es algo natural, cuando no. Entonces se trata de fomentar otra cultura, una cultura de normalización de la homosexualidad, que pasa por la aceptación de que todos podemos ser potencialmente homosexuales, luego todos lo somos aunque no lo sabemos, ya que nos enseñaron otra cosa... De ahí pasamos a la educación, la cultura de masas y la promoción de que existen muchas formas de sexualidad perfectamente asumibles como la bisexualidad o la polisexualidad. Todo ello con el objetivo, no de acabar con la opresión, sino de que la identidad sexual ya no exista, que ya no haya hombres o mujeres, sino humanos, un solo sexo, donde las preferencias individuales serían la única norma: el individuo como fin en sí mismo, como dueño también en este aspecto. La ideología de género entonces, paradójicamente, es antimaterialista y sumamente espiritualista, ya que el destino de las preferencias biológicas dependería exclusivamente de la voluntad o idea del sujeto. La comunidad homosexual es una marioneta del Sistema en este aspecto.

La homosexualidad existe, siempre ha existido y siempre existirá. Lo importante es que se halle bien encuadrada en su entorno cultural y social. En todas las sociedades tradicionales ha habido un lugar para ella, con mayores o menores injusticias por supuesto. Ahora toca hacer justicia.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

 

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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