Última actualizaciónSáb, 04 Jul 2020 1pm

Opinión | Jordi Garriga

La España vaciada, ¿o liquidada?

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Este pasado domingo, 31 de marzo, discurrió por las calles de Madrid una manifestación convocada por más de 80 asociaciones de toda España en más de 20 provincias, y que ha contado con el respaldo de los sindicatos, de la patronal empresarial y de los partidos de todas las tendencias… Curiosa unanimidad.

El lema es la “Revuelta de la España vaciada”, y con ello se reclaman medidas para evitar que se siga despoblando gran parte de España, que se mejoren infraestructuras y vías de comunicación. Tras una grandilocuencia épica en su Manifiesto, realmente este movimiento no solicita nada concreto, absolutamente nada. Tan sólo que los políticos hagan algo. Extraña revuelta que no pide nada más que atención a sus problemas.

Hay provincias en España que han ido perdiendo población sin cesar desde los años 1960, y hace un mes se publicó una perspectiva de la ONU que augura que, en el año 2035, la tercera parte de la población española vivirá concentrada en las ciudades de Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Sevilla. Informe muy oportunamente emitido en paralelo a la movilización que nos ocupa.

Entonces, ¿qué hacer? La solución que a todos nos viene automáticamente a la cabeza es que se legitimará (“es necesario, es un clamor popular”) el asentamiento en esas provincias de miles y miles de inmigrantes llegados de todas partes del globo. Si a pesar de tener 3 millones y medio de desempleados, ahora se nos dice que “necesitamos” traer a 270.000 inmigrantes anuales, los políticos bien pueden proclamar en adelante la duplicación de esa cifra “para evitar la desertificación y el deterioro y para traer bienestar y progreso”.

Yo no sé si alguien se ha fijado en que las personas no son plantas que puedes colocar aquí y allá, sino que éstas se mueven. Y lo más lógico es que los de la misma cultura, raza o religión se situarán lo más juntos posible. Entonces, en un plazo de menos años de lo que pensamos, la unidad cultural, lingüística, étnica y religiosa de España desaparecerá y nos veremos abocados a una balcanización de la península sin precedentes. Será la destrucción de la nación española, y no será para construir una nación catalana, vasca o gallega, sino para construir las naciones islámica, negra, latina, blanca, cristiana… en un territorio ya definitivamente fraccionado en compartimentos estancos.

Otra de las características que favorecen el aplauso de las fuerzas neoliberales y globalistas en pro de este movimiento de la España rural, es la posibilidad de “prestigiar” el retorno al campo, a las raíces. Que los hijos y los nietos de aquellos españoles que emigraron a las ciudades buscando una vida digna, regresen como perfectos perdedores de la modernidad. Porque, no nos engañemos, la prosperidad capitalista de 1945 a 1975 permitió la existencia de un espejismo, el cual prometía el ascenso social de los hijos de los aldeanos si trabajaban duro. Bien, el espejismo terminó: los ricos son los hijos de los ricos y los pobres los hijos de los pobres, vayan recogiendo sus cosas y marchen al lugar del que salieron sus padres y abuelos. Gracias por tantas horas en las fábricas, ya les llamaremos de nuevo si nos fallan los nuevos emigrantes africanos, americanos o asiáticos.

La tercera perversidad de estas reclamaciones sin contenido alguno, es el peso electoral de estas provincias. En esas zonas, evidentemente, hacen falta muy pocos votos para obtener diputados. El campo entonces es visto como un espacio de contrapeso político a las grandes ciudades, luego se generará una enorme competencia política.

La Revuelta de la España vaciada no existe, pues ninguna revuelta es aplaudida por los gobiernos ni instituciones de ningún Estado, no nos tomen el pelo. Es otra vuelta de tuerca para introducir más mano de obra barata, para fraccionar y desdibujar a la nación española, luego a su soberanía, y no es más que otra contienda entre bandos políticos que, aunque enfrentados entre sí, son de la misma Clase y de la misma Casta.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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