La democracia ya no es suficiente

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En los últimos días he escuchado teorías acerca de la posibilidad de que Trump no aceptase el resultado en las elecciones presidenciales que se celebrarán a finales de año en los USA...
Ello me choca bastante, ya que me parece inaudito: ¿por qué se nos comenta públicamente esto? ¿Quieren condicionarnos ante una jugada para echar a Trump, ya que parece no ser lo suficientemente bueno para las elites financieras?

Trump, en el fondo, me es igual, lo que me preocupa es la marcha del sistema político global: es como si, una vez liquidados sus enemigos ideológicos y el prestigio de cualquier alternativa política, el siguiente paso fuera acabar con el sistema representativo surgido en 1789...

Me explico: en las revoluciones americana y francesa del s. XVIII se instauró al Tercer Estado, el Pueblo llano, como sujeto político y, dentro de ese Tercer Estado se destacó la burguesía, la cual, como sector más preparado, adinerado y revolucionario, tomó el poder de facto en el nuevo sistema político.

Durante más de dos siglos todo funcionó razonablemente bien: el mundo era grande y ancho y todas las fuerzas productivas eran necesarias: había todo un planeta que colonizar y una mano de obra numerosa era necesaria ante la todavía insuficiente mecanización.

Hoy, ya no: el éxito industrial y tecnológico provoca que en el mundo del Mercado sobren personas y falten recursos para poder mantener el crecimiento y el progreso que justifican la existencia del consumo masivo como forma ideal de vida...

Entonces, ya se está produciendo el primer retroceso hacia el s. XIX a falta de una verdadera oposición: precariedad, estancamiento y destrucción de derechos sociales (sustituidos por derechos individualistas). La idea de progreso está siendo sustituida por la de competencia para sobrevivir y el futuro se contempla cada vez más con miedo.

Por eso, la divulgación de la jugarreta en las elecciones estadounidenses me hace pensar que tengan en mente planificar el retorno hasta el s. XVIII: Por un lado, implantación de una nueva moral puritana con nuevos vestidos (ideología de género, lo políticamente correcto) y, por otro, que la burguesía alcance su sueño oculto: ser reyes en el lugar de los reyes, por lo que el sistema representativo ya no tendría razón de ser (si el Pueblo ya no es el centro de lo político, no es necesario “representarlo”).

La burguesía usó a las clases populares como base y aliadas para alcanzar sus objetivos. Hoy, ya son prescindibles por la tecnología y la escasez que se avecina. Porque el Mercado no comparte: compra y vende, hace negocios y contratos, y solamente funciona cuando hay excedentes y es necesaria mano de obra abundante.

Ningún sistema político, social o económico es eterno. Todos nacen de las condiciones objetivas (clima, geografía, salubridad, etc.) y de la voluntad humana (ante las mismas condiciones, cada pueblo y cada persona actúa diferente). Por ello, el capitalismo desaparecerá cuando él mismo elimine al sistema político que lo hace posible, cuando crea que ya llegó su victoria final...

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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