Opinión | Jordi Garriga

La democracia de los ladrones

democracia

El sistema que llamamos democrático no es una ideología ni tampoco una ética: es una técnica para obtener y mantener el poder en un país. Llamarse demócrata es lo mismo que decir que estás de acuerdo en un sistema de gobierno, no que tienes alguna idea o que tienes alguna ética. La democracia liberal actual es esto nada más.

¿A quién beneficia? En teoría, el sujeto de este sistema es el pueblo, y el pueblo son los ciudadanos de una nación constituida como Estado propio. Lo que querría decir que la democracia no son los partidos políticos ni las leyes... Como todos vemos que es lo contrario, podemos decir que la democracia actual es... antidemocrática. Paradoja.

La excusa para que los ciudadanos simplemente vayamos a votar cada cuatro años, y luego no podamos hacer nada más, cuando vemos que se nos ha engañado por completo, es que las decisiones que se toman han de ser hechas por gente experta, técnicos. Cuando los técnicos entran en acción, la democracia se despolitiza. Y esa muerte de la política, que es la participación de los ciudadanos en los asuntos que les afectan directamente, desemboca en una sociedad constantemente manipulada por pequeños grupos de poder.

Y esa situación puede ser calificada como dictadura. Aunque ojo, porque una dictadura puede ser muy buena para una nación, aunque su base sea la voluntad de un pequeño grupo de individuos, y también puede ser muy mala. Igual que la democracia entonces... Pero la diferencia radical es: ¿Cuál es la legitimidad de tal o cual régimen?

La democracia debería ser la técnica que consistiese, no en la toma de decisiones correctas, sino en que las decisiones son tomadas por el pueblo. Ya puestos a sufrir las consecuencias de decisiones equivocadas o malvadas, es mejor que éstas sean propias y no ajenas. Entonces, como las decisiones se toman en base a la formación, informaciones y emociones del conjunto del pueblo, para que no estén manipuladas por grupos privados, los centros de formación grandes y los medios de comunicación masivos deberían contar con participación del Estado.

Las decisiones que toma el pueblo, que en la teoría no son tan válidas como las de los técnicos competentes en cualquier materia, deben referirse sobre todo al planteamiento general de los problemas. Los técnicos han de centrarse en los detalles (¡y también se equivocan!). Deben asesorar y diseñar. El pueblo debe aplicar el Principio Soberano: mis problemas, mis decisiones. La técnica no es democrática.

La democracia, insisto, es una técnica de gobierno, no una categoría moral. Si un pueblo decide por mayoría que debe invadir y exterminar al pueblo de al lado, eso sería perfectamente democrático. Tal y como sería lógico que un psicópata asesinase, pero eso debe ser frenado.

El sujeto "pueblo" en realidad no es sujeto, ya que se mueve solamente en virtud de los valores en boga en el momento histórico en el que actúa, simplemente. Es un sujeto pasivo, al servicio de los valores históricos. La legitimidad le viene dada porque es el lugar donde nace la elite, la esencia que hace la historia sale de sus filas, es engendrada por el pueblo, no por una casta hereditaria, que acaba siendo endogámica, luego desconectada del pueblo, la nación y la historia, tal como sucede ahora con los reyes y políticos ladrones y saqueadores de la riqueza nacional.

En la historia de cualquier pueblo, las revoluciones a veces son necesarias. Hay momentos históricos en los cuales las instituciones ya no sirven para aquello por lo que fueron creadas, y no son dirigidas por jefes convencidos de su importancia. En virtud de ello, y sin querer remontarnos más lejos, pienso que el régimen instaurado en 1978 ya no puede aportar nada más. La actual situación debe ser radicalmente cambiada, y acabar con el dominio de unas oligarquías económico-políticas que aplastan las sanas energías del pueblo español.

Que la democracia de los ladrones deje paso a la democracia del pueblo, cuando se decida a serlo verdaderamente...

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

 

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