La tragedia de la izquierda española
Última actualizaciónSáb, 25 Ene 2020 4pm

Opinión | Jordi Garriga

La tragedia de la izquierda española

podemos comunistas

La gran tragedia de la izquierda en España creo que no tiene apenas antecedentes en Europa. Tal parece que, para ser de izquierdas, un español debe casi obligatoriamente avergonzarse de pertenecer a esta nación o incluso odiarla. Ya que, si muestra cualquier forma de patriotismo, (incluso no puede ni enarbolar con tranquilidad la bandera oficial, sustituyéndola por otra de un régimen de hace más de 80 años), debe justificarla ante los demás para no ser acusado de “facha”. Ser español sería una especie de desgracia congénita que se debe estar siempre expiando, sobrellevando como quien es inválido de nacimiento.

Ello conduce a las izquierdas españolas a aliarse o, como mínimo, a justificar a los separatismos e identitarismos regionales, los cuales son vistos como el resultado de la existencia y persistencia de una “España eterna” viciada de militarismo, clericalismo y centralismo: todo el elenco de tópicos y falsedades de la Leyenda Negra inventada por ingleses y holandeses hace siglos y que sigue viva solamente entre nuestros rojos locales, estancados en mentiras que ni en sus países de fabricación se las siguen creyendo.

Porque, en el resto de casi toda Europa, una de las características de la izquierda es su patriotismo, ya que la formación de sus diferentes naciones modernas consistió en la abolición de las monarquías o su sujeción al parlamento, la separación Iglesia-Estado y sobre todo la igualdad entre ciudadanos, temas todos ellos ligados históricamente a la izquierda. Las derechas europeas más rancias siguieron y siguen estando vinculadas a las reivindicaciones regionales (Bretaña, Padania, Baviera…).

España, que es una de las naciones más viejas de Europa, se formó lentamente desde la monarquía tradicional y con la lucha religiosa durante siglos. Así como el catolicismo fue un gran enemigo de la unidad italiana, en España fue uno de los elementos cohesionadores principales y formadores de una identidad nacional fuerte.

La izquierda comete el grave error de poder refundar España ignorando sus más de 500 años de historia como estructura unificada, y pretendiendo hacerlo junto a quienes la odian, como por ejemplo los nacionalistas vascos y catalanes, que son verdaderas rémoras de lo más medieval y rancio de nuestra historia: el PNV nace tras la frustración carlista del s. XIX y rechaza a España por su liberalismo con el lema “Dios y Leyes Viejas”, haciendo gala de un racismo étnico extremo. O el nacionalismo catalán, que primero nace como regionalismo nutrido por una burguesía frustrada y resentida tras el fin del imperio español y más adelante se cree un pueblo superior basado en su poder económico. ¿Eso qué tiene que ver con la izquierda?

La izquierda en España ha acabado por combatir la igualdad real entre los ciudadanos, que fue la base de su pensamiento, y ahora está promocionando la idea del “Estado plurinacional” donde habría ciudadanos “de un territorio o de otro” merced a los cuales tendrían unos derechos u otros. ¿Qué diferencia entonces entre ser de un estamento u otro en la Edad Media? Y, sobre todo: ¿sangre y suelo como condición ciudadana? Esto tal vez emocione a nacionalsocialistas, pero chirría tremendamente viniendo de rojos. Es patético ver a muchos celebrar que en el País Vasco “las derechas” no sacan nada, cuando el PNV suele ganar (con su Dios y Leyes Viejas, y conmemorando el “Día de la Patria Vasca” los Domingos de Resurrección).

Y claro, si no somos consecuentes con nuestro pensamiento en teoría, entonces suceden cosas como, por ejemplo, que la mayoría de personas de clase trabajadora en Cataluña acabaron votando a “Ciudadanos”, un partido liberal, porque era el único que les garantizaba una defensa no ambigua de la patria, ya que “sólo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria” (frase del fascista español Ramiro Ledesma Ramos). Y si las cosas siguen así, tras la muerte casi segura de “Ciudadanos” como grupo político identitario de quienes se sienten españoles en Cataluña, nada nos puede impedir pensar que muchos se inclinen por VOX en próximas convocatorias. El verde sería el nuevo naranja.

A falta de un discurso nacional propio, la izquierda española vive una intensa tragedia que solamente una ruptura radical podría solucionar. Mientras tanto, la bandera, el himno, el “Viva/Arriba España” y la reivindicación orgullosa de su historia permanecerá siempre en el lado derecho. Y la izquierda seguirá corriendo inútilmente tras grupos y personas que solamente odian a la nación y desean volver a un 1714 donde ni había igualdad ni ciudadanos, solamente súbditos, fronteras interiores y leyes diferentes según la clase social. Izquierda, ¿adónde vas?

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escritor, articulista y traductor. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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