Qué mal Hungría

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El pasado 15 de junio el parlamento húngaro aprobó un conjunto de medidas para proteger a los menores de los abusos pedófilos. Entre las medidas también se halla la prohibición de la promoción de la homosexualidad y de la reasignación de género ante menores de 18 años.

Ello ha provocado la predecible indignación de las ONGs pro "derechos humanos", los colectivos LGBTI+ y las instituciones globalistas en general. Que un país tenga un gobierno independiente y dirija su propia política interior ahora resulta que debe ser algo antidemocrático.

Ya ha entrado en la polémica la misma Unión Europea, con la presidente de la Comisión Europea, Ursula van der Leyden (a la que ninguno hemos votado) amenazando con expedientar a Hungría. Incluso el Parlamento Europeo puso ayer una enseña arcoíris en un balcón de su sede en Bruselas...

Van der Leyden (a la que ninguno hemos votado) anuncia que la UE usará todos sus recursos para impedir que dicha ley se aplique: ¡qué se habrá creído el parlamento húngaro queriendo legislar en Hungría!

Enmedio de esta polémica, el alcalde de Múnich, Dieter Reiter, propuso iluminar el estadio con la bandera arcoíris donde se iba a celebrar el partido de la Eurocopa entre Alemania y Hungría "en solidaridad con las personas LGBT húngaras y como símbolo de protesta". Por increíble que parezca, la UEFA se opuso a ello, por querer mantenerse neutral en un aspecto político.

Las reacciones histéricas en todas partes demuestran una vez más lo cómodo que resulta dar muestras de buena conciencia y de estar en el lado bueno. Lo cómodo que es oponerse a la "opresión" respaldado por la UE, la ONU y todas las multinacionales del planeta.

Como siempre, solamente se escucha una versión. A los "apestados" no se les debe ni escuchar porque son contagiosos y se les debe aplicar un "cordón sanitario". Tal parece así que en Hungría hay un régimen dictatorial, cuando en realidad se está protegiendo a la infancia sobre mensajes confusos, claramente difundidos por ONGs globalistas, acerca de la sexualidad.

Dicen los húngaros: "La ley protege a los niños de manera que convierte en un derecho exclusivo de los padres la educación de sus hijos en materia de orientación sexual hasta los 18 años". Y además esta ley "protege los derechos de los menores, garantiza los derechos de los padres y no afecta los derechos de orientación sexual de aquellos que tienen más de 18 años, por lo que no contiene ningún elemento discriminatorio". Es decir, que ningún homosexual está discriminado o en peligro en Hungría.

Y ya que estamos hablando de competiciones deportivas y derechos LGBTI+... ¿saben dónde los homosexuales están discriminados y perseguidos, de modo tal que se arriesgan a 5 años de cárcel por simplemente serlo? En Qatar. ¿Y saben dónde se va a celebrar el mundial de fútbol 2022? En Qatar. ¿Y saben el modo en el que se han opuesto la UE, la ONU y todas las multinacionales del planeta? No lo saben, porque no se han opuesto. Curioso ¿verdad?

Donde manda el dinero, calla todo lo demás: el 90% de la mano de obra en ese país son inmigrantes que trabajan en condiciones de esclavos, ante la indiferencia (o la envidia) del llamado "mundo civilizado". Eso sí, es el país mas "progre" de la región, al menos no lapidan y a los homosexuales extranjeros simplemente los deportan.

Qué mal Hungría, qué mal no tener petróleo y no poder sobornar a la superclase planetaria.

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.

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