Hola democracia obsoleta

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El pasado 25 de febrero se publicó en Youtube un vídeo de unos dos minutos y medio (https://www.youtube.com/watch?v=C8FYtbQzsnY) titulado “Hola 2021”, que hasta el momento lleva más de 200 mil visitas, pero que se ha viralizado poderosamente vía Whatsapp. En este vídeo, una mujer joven repasa las duras medidas que se tuvieron que adoptar en España ante la pandemia del COVID-19, tales como los despidos, cierre de negocios, etc. Y acaba recriminando a la clase política que no adopte otras medidas para equilibrar aquella dureza. Acaba echándoles en cara su “corto alcance” para gestionar un país.

Las reacciones en un primer momento me sorprendieron, pues las vi desproporcionadas ante un vídeo de factura claramente populista, aparentemente salido de la nada y sin ningún apoyo visible. Las críticas más duras provenían de la izquierda, tildándolo, sin sorpresa alguna, de “fascista” tal y como hacen habitualmente con todos aquellos que se atreven a no pensar como ellos y además expresarlo.

Seguramente su enorme difusión es la responsable de ello. En ese momento ignoraba completamente quién era esa persona y de dónde había salido. Indagando un poco más, veo que se la señala por haber colaborado en una emisora de radio, Radio Ya, que de izquierda tiene poco y de derecha mucho más… Si bien es cierto que esa emisora afirma no seleccionar a sus trabajadores mediante filtro ideológico, y que esta mujer dice que vota a la izquierda.

El mensaje del vídeo es muy simple, de ahí su éxito: somos los más contra los menos, los de abajo contra los de arriba, los poderosos que disfrutan de privilegios y los ciudadanos normales que deben tragar con todos los problemas… Sin embargo, no nos engañemos, en el fondo de la cuestión se halla la decepción ante una clase política que no cumple con el “contrato social”.

Es decir, al gobierno español y a la clase política en general se le pide en este pequeño mitin que no suba impuestos, que no se suba los sueldos, que invierta en ciencia y que suba la nómina de algunos sectores… Una parte le pide a la otra que cumpla con su parte del acuerdo. Nada más. Al final del vídeo se recalca la ausencia de ideología política en su intención y habla de “razón” (racionalismo) y “ética” (moral).

Si la democracia es la participación del pueblo en el gobierno del Estado, actualmente esta fórmula está obsoleta: ahora una masa de personas, llegadas de todas partes del mundo sin más vínculo que ganar dinero, le exigen a los políticos (gestores de lo público) que sean eficientes y nada más. Ahora lo importante ya no es el “demos” sino lo “eco”: economía, ecología… y para lograrlo se exigen buenas formas, buenas maneras, es decir, técnica. Luego, la tecnocracia es el nuevo paso en un mundo donde la tecnología ha superado, con sus algoritmos, Big Data, Inteligencia Artificial y digitalización masiva, a lo humano como cumbre del progreso y la evolución.

A través de un vídeo se solicita ética en la resolución de un contrato público y esta exigencia no pone en tela de juicio al sistema económico, ni a la existencia de ningún régimen político, sino que pide correcciones… Su popularidad simplemente es la constatación de la muerte de lo democrático en manos de lo técnico, de la muerte del pueblo (con su historia y raíces) ante la uniformización global. De ahí mi extrañeza inicial: mucho ruido para tan pocas nueces.

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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