Opinión | Jordi Garriga

Hay que armar a los ciudadanos

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En las informaciones que se dieron a conocer tras los ataques terroristas en Barcelona y Cambrils, una de las cosas que me llamaron la atención fue la compra de armas blancas que efectuaron los yihadistas en una tienda china: cuatro cuchillos y un hacha. Recientemente fui a un bazar de mi barrio para ver si cualquiera podría armarse en poco tiempo y muy fácilmente.

Efectivamente, pude ver que era muy sencillo equiparse con un hacha de aspecto contundente y con cuchillos de cocina de 20 cm y más de hoja. La compra que efectuaron para el ataque en Cambrils no debió ser superior a 20 €. Imaginemos la situación: a un fanático dispuesto a matar no le es necesario tener ningún almacén, ya que en cualquier barrio de cualquier ciudad o pueblo de España puede encontrar con facilidad una tienda china dónde abastecerse de manera rápida y barata. En un momento puede causar varias víctimas hasta ser interceptado, si es que no logra escabullirse antes. Y si se escabulle, puede deshacerse de las armas y volver a comprar otras en otra parte. Es una realidad que NO podemos ignorar. Es una realidad que las políticas suicidas de fronteras abiertas e introducción de mano de obra barata nos han traído. A un terrorista con un cuchillo no hay bolardo que lo detenga, y no hay un policía armado en cada esquina de cada ciudad. El ciudadano de a pie está INDEFENSO.

Y cuando digo indefenso, no cuestiono ni pongo en duda la EXCELENTE labor que efectúan día a día nuestros policías en las calles. El problema es que nuestra policía nos protege en conjunto, pero es imposible que pueda defendernos individualmente frente a la amenaza de los comandos individuales, de sujetos fanatizados que no tienen antecedentes criminales y que son, por tanto, INVISIBLES a ojos de la policía en ese momento.

La situación actual es radicalmente diferente a la de hace 10 años: es necesario armar a los ciudadanos. Y más en España porque somos un territorio DIRECTAMENTE reclamado por el Estado Islámico para su califato mundial. Estamos en el centro de su diana, luego de sus ataques. Y morir matando cristianos para ellos es una vía directa a su Paraíso.

Inmediatamente, nos puede venir a la cabeza la parodia de la posesión de armas en los USA: armas al alcance de todo el mundo en supermercados, matanzas en colegios, etc. Sin embargo, nada se nos dice de países con otra cultura, como Suiza, Chile o Canadá. En Suiza, por ejemplo, hay 46 armas por cada 100 habitantes, el país europeo con más armamento en manos de civiles. Hemos de dejar la propaganda pacifista aparte, que solo gusta a quienes viven en barrios residenciales con cámaras de seguridad y vallas altas, y vayamos a ver si es factible armar a la población para su AUTODEFENSA.

La legislación española sólo permite al ciudadano de a pie tener armas con fines deportivos o para la caza. Nada más. El resto de armas están reservadas a militares, policías, cuerpos de seguridad o circunstancias excepcionales. En uno de los apartados del artículo 149 de la Constitución española, se dice que el Estado "tiene competencia exclusiva sobre la producción, venta, posesión y uso de armas y explosivos". Quiere decir que para armar a la población, o bien se debería reformar la Constitución (y bien que la reforman para lo que quieren), o bien se debería encontrar una solución a ello.

La mejor solución, y que responde al argumento de que la policía no puede proteger individualmente a cada ciudadano (es imposible), es permitir que aquellos adultos que cumplan una serie de requisitos puedan hacer uso de armas de fuego cortas.

Antes de que nadie se alarme, quiero enumerar los requisitos y condiciones para la concesión del permiso civil de arma corta:

- El ciudadano deberá ser mayor de 25 años y menor de 65.

- No podrá tener antecedentes penales.

- Deberá pasar un examen psicológico y físico.

- Deberá superar un cursillo de manejo de armas cortas.

- Cada 5 años deberá renovar su licencia, y volver a pasar el examen psicológico, el físico y superar el cursillo de manejo de armas.

- El arma corta de la que disponga, que será sólo una, nunca será de su propiedad y nunca deberá abandonar el territorio nacional. El Estado se la otorga en usufructo, debidamente registrada y controlada, y sometida en cualquier momento a la inspección policial. El ciudadano es responsable de su mantenimiento y buen uso.

- Nunca se deberá mostrar el arma en público, salvo en caso de autodefensa o cuando la policía lo requiera.

En esta lista seguramente pueden caber más indicaciones, pero ya ven que no se parece a una proliferación indiscriminada de objetos de muerte, sino que su posesión y uso sería exclusivo para ciudadanos responsables.

Se puede decir que esto no detendrá tampoco a los terroristas dispuestos a hacer daño, pero no se puede negar que podría salvar muchas vidas. Imaginad que un yihadista saca su cuchillo en la calle, o que un coche se lanza a toda velocidad contra la multitud... Si tan solo un 20% de los adultos allí presentes estuviera armado, puedo asegurar que su carrera sería muy corta.

Y para finalizar, un argumento definitivo: no sabemos qué nos espera en el futuro, tal vez nuestras sociedades se enfrenten a su disolución, a invasiones inesperadas, a guerras atroces... Si bien un grupo de ciudadanos con armas de poco calibre no pueden ser determinantes a corto plazo, a largo plazo, solo la resistencia de ciudadanos armados contra un invasor terrible, tal como se demostró en 1808, puede ser la última y heroica línea de defensa de la soberanía nacional. Para reflexionar.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para 
MEDITERRÁNEO DIGITAL

 

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