Esperando el Gran Apagón

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El tema del "fin del mundo" toma forma en cada época según sus creencias. Así como las apariciones de santos y vírgenes han dejado paso a los contactos con extraterrestres, con la misma lógica el Apocalipsis se relaciona menos con la cólera divina y más con un fallo general del sistema energético.

Durante casi toda nuestra historia, en Europa, los ciudadanos de a pie tenían muy presente en sus vidas la escasez, la incertidumbre y la guerra. Desde 1945 hemos estado viviendo en una burbuja tras el fin de los conflictos internos entre los países europeos. Y desde los años 1960 en España vivimos un auge económico que transformó radicalmente la vida de millones de españoles, conformando una clase media que podía tener a su disposición lujos impensables una generación atrás: coche, segunda residencia, vacaciones pagadas... Incluso con todas las circunstancias negativas que se le pudieran encontrar al Régimen de entonces, ciertamente era todo un otro mundo.

Este mundo, esta burbuja en la que los europeos occidentales en general hemos estado viviendo, se está desinflando a ojos vista. Los jóvenes cuyos padres y abuelos no han conocido la guerra y sólo algo de escasez (caso inédito de nuestra historia) es probable que deban conocer la realidad. Europa ha estado viviendo como una mujer enclaustrada en la casa de un rico, pero ese señor está arruinándose y deberá salir afuera.

Una de las mayores amenazas a nuestro nivel de vida, junto al de la distribución de materias y manufacturas esenciales como los microchips, es la restricción de las fuentes de energía, como gas o electricidad.

El mismo gobierno de Austria ya está haciendo una campaña de concienciación ciudadana, para que se preparen ante un Gran Apagón de "varios días, tal vez dos semanas". Y está dando directrices sobre cómo prepararse adecuadamente: alimentos, higiene, medicamentos, etc... No parece ser una broma, pues ya este mismo gobierno acertó en otras previsiones que hizo sobre terrorismo o pandemias.

Varios días sin electricidad no va a ser algo fácil, sobre todo en algunas zonas. Baste recordar el famoso gran apagón de Nueva York de 1977, que solamente duró un día, pero que ocasionó el caos: 1.616 tiendas saqueadas, 1.037 incendios y 3.776 detenidos, con 550 policías heridos. ¿Qué podría pasar en nuestros barrios?

Europa es una entidad totalmente dependiente del exterior. Nuestra política se decide en Washington y en foros económicos donde la voluntad popular simplemente no existe. Nuestra economía es lo que dicta el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio y otras entidades más oscuras. Nuestra seguridad y fronteras están en manos de organizaciones como la OTAN. En resumen, estamos vendidos.

Afortunadamente (o no) este Gran Apagón también va en contra de los intereses de los de Arriba. Una situación en la que no hay electricidad, representa la desaparición de la información teledirigida, el control digital y los sistemas de seguridad, la ausencia de herramientas represivas masivas, y el retorno del autoabastecimiento, la disciplina, los líderes naturales, los roles tradicionales y otras cuestiones básicas para la supervivencia. Se regresaría a una Edad Media en cuestión de horas, desvelando con toda su crudeza la levedad y superficialidad de la civilización del petróleo y el gas.

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.