Felices Fiestas ¿de qué?

A finales del mes de noviembre ha habido una polémica a raíz de un documento interno de la Comisión Europea. Se trata de un dossier de 32 páginas donde se alecciona a los funcionarios sobre cómo comunicarse de manera "correcta". En este escrito se recomendaba no decir "Feliz Navidad" sino "Felices Fiestas" con el pretexto de "ser sensible al hecho de que las personas tienen tradiciones religiosas diferentes".

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En ese mismo documento también se recomendaba, cuando se debía poner un ejemplo de alguna situación ficticia, no usar nombres como John o Maria para que nadie llamado Mohamed o Ndongo se sienta apartado...

Finalmente, el documento ha sido retirado. No tanto porque se hayan dado cuenta del patinazo, como por las reacciones en contra. La autora es la comisaria de Igualdad de Malta, Helena Dalli, una política socialista especializada en políticas de identidad de género, derechos trans, LGBTI+, etc. Nada sorprendente

Es el signo de los tiempos: los europeos hemos de renunciar a nuestra identidad para que otros pueblos, de otras tradiciones (a las que no renuncian) y costumbres que son tan patriarcales como las nuestras (a las que tampoco renuncian), se sientan cómodos en nuestra tierra. Y para ello, los que siempre hemos celebrado la Navidad, hemos de empezar a celebrar algo abstracto, donde solo cuenta que hay luces y regalos.

Es curioso que nadie renuncie a sus vacaciones de Navidad, a las que quieren llamar de Invierno o algo así. Creo que nunca había visto una celebración donde no quieren que esté el protagonista de la misma. Incluir a alguien en una sociedad no significa que yo debo callarme para no molestar, eso tiene otro nombre y se llama borrado, censura y destrucción de la cultura europea.

La Unión Europea es la menos europea de las uniones. Nuestro continente tiene de por sí una enorme diversidad cultural y las que provienen de otros continentes no las necesitamos ni las deseamos. Los mismos que desean acabar con el machismo luego toleran campañas financiadas por la Comisión Europea donde se celebra el uso del pañuelo musulmán en las mujeres; los mismos que desean empoderar a las mujeres, las obligan a aceptar a hombres biológicos en sus espacios; los mismos que promueven la cultura arcoíris también promueven la religión islámica en las aulas; los mismos que promueven la inmigración masiva de "pagapensiones", no ven ni a uno en su barrio...

La tolerancia y la diversidad son posibles cuando todas las identidades pueden vivir y desarrollarse. Para ello, ninguna debe aceptar callarse, ninguna debe aceptar culpabilidades y todas necesitan espacios para poder ser: las amalgamas multiculturales engendran sociedades donde la convivencia consiste en vivir en barrios separados y en un conflicto permanente.

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Decir "Feliz Navidad" forma parte de la cultura europea (y de otras culturas) y lo mejor es que nadie está obligado a decirlo. Nunca he visto un documento en el que me obligasen a ello.

Desde tiempos inmemoriales se celebra el renacimiento del sol, de la naturaleza. Esto se humanizó en el nacimiento del héroe solar, aquel que nace predestinado a morir por la salvación de la comunidad: muchos dioses europeos y no europeos nacen ese día (Natividad) con exactamente esa misión. Los cristianos, paganos e incluso ateos europeos somos hijos de esta herencia cultural: que nadie nos la robe, que nadie nos robe la luz, la alegría de vivir, y nos las cambie por el silencio y la culpa de existir.

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Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.