Opinión | Jordi Garriga

Estupideces naturales

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El pasado sábado 6 de enero, más de 3.000 vehículos quedaron atrapados hasta 18 horas en la autopista AP-6. Miles de personas, muchas familias que regresaban del día de Reyes, quedaron atrapadas de improviso y tuvieron que ir siendo rescatadas por la Unidad Militar de Emergencias.

Naturalmente, como suele suceder en estos casos, lo primero que hacemos en este país es buscar culpables. Las soluciones ya tardamos un poco más en encontrarlas... Enseguida se transforma el asunto en una oportunidad para que las dos Españas asomen la cabeza, dispuestas a machacar al contrario responsable de todo.

Por un lado, tenemos a los defensores de la responsabilidad individual, que culpan a los conductores por no haber sabido hacer uso de su racionalismo, por no haber previsto el problema con el que se encontraron, ya que existía un aviso claro de que habría mucha nieve ese día. Por el otro, a los defensores de la responsabilidad estatal, que culpan al gobierno de no haber puesto las medidas preventivas adecuadas para que no se llegase a esa situación, ya que tenía toda la información y no hizo nada para evitar ese suceso.

Por un lado, está claro que son multitud los irresponsables que van por la vida subiendo, por ejemplo, a una montaña en medio de una nevada sin ninguna preparación en un todoterreno y que exigen que se les rescate, poniendo en peligro a técnicos valiosos. Son multitud las personas que no piensan lo que hacen y todo lo fían a unos derechos que de nada sirven ante las fuerzas de la naturaleza.

Por el otro lado, está claro que en España, gobierne quien gobierne, el ciudadano de a pie es lo menos importante, y que solamente se le toma en consideración cuando tiene poder adquisitivo o cuando de dinero se trata. Una administración que funciona como simple oficina de recaudación de impuestos a cambio de casi nada, es la peor enemiga del ciudadano.

En estos casos, y en éste más exactamente, las responsabilidades siempre van de arriba abajo: La administración ¿trazó un plan de desplazamiento de quitanieves? ¿Ordenó el cierre de la autopista y de aquellas carreteras con peligro de quedar colapsadas? Ese es el punto primero. Habilitar rutas alternativas y desplegar a las fuerzas del orden para controlar la situación. No se hizo, básicamente porque total... para una vez o dos al año que pasa, ya ni nos molestamos, ¿verdad, sr ministro?

Si bajamos en el nivel de responsables, sería muy aleccionador detener y multar a todos aquellos conductores que se atreven a circular en tales circunstancias sin cadenas o ruedas adecuadas. Conducir con tu familia dentro, en un vehículo que corre el riesgo de deslizarse o quedarse tirado en medio de la carretera, con riesgo para ti y los tuyos, es algo que puede considerarse criminal, que aunque sea inconsciente, es criminal.

Nuevamente nos encontramos en este caso ante la situación típica de una sociedad mercantil e infantilizada: queremos todos los derechos y ninguna responsabilidad como ciudadanos, cuando en realidad es todo lo contrario, ya que se debería ser ciudadano cuando se demostrase aptitud para ello y no creer que con el pataleo todo se soluciona. Lamentablemente, una administración plegada a los dictados economicistas, que no piensa en limpiar carreteras para que la gente pueda llegar tranquilamente a su casa, pero que sí deja relucientes y sin un gramo de nieve todas las vías de acceso a las estaciones de esquí, no es un ejemplo a seguir. Lo importante es el dinero que podemos gastar y en base a eso somos juzgados. La responsabilidad no cotiza en Bolsa y no puedes comprar nada con ella.

Como la estupidez parece guiar siempre los asuntos públicos y privados, tendremos que esperar a que mueran congeladas varias familias para que, algún día, se tome esto en serio. Tristemente, lo veremos.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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