¿Vuelve Puigdemont?

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Para las elecciones autonómicas catalanas del 12 de mayo, el programa de Junts+ (la derecha catalana postconvergente) se reducía básicamente a la promesa del regreso de Puigdemont si éste ganaba las elecciones. Pero, tal y como estaba cantado, ganó Illa de la mano de un PSC en una campaña muy cómoda donde no han tenido que hablar nada sobre la amnistía que se les ofrece a los golpistas de octubre de 2017.

La clave del retroceso separatista en estas elecciones se halla en dos factores clave: por un lado, el desencanto y la sensación de engaño entre gran parte del electorado separatista, buena parte del cual ha decidido quedarse en casa (una abstención total del 42%). Y por otra y no menos importante, por la frustración generada entre mucha gente de izquierda, que ya ha dejado de ver en el localismo una postura progresista y social.

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Porque la realidad al final se impone. Los grupos más pretendidamente izquierdistas del espectro catalanista, ERC y CUP, han tenido una debacle de la que se han aprovechado tanto del derechista Junts+ como la emergente Aliança Catalana, el VOX separatista. La sangría de ERC en la provincia de Tarragona la ha aprovechado el PSC para imponerse allí.

El PP, como siempre, va como un pez muerto por la corriente y sin mucho esfuerzo ha ganado muchos escaños hasta situarse por encima de su rival natural, VOX, que demuestra tener ya un electorado base afianzado… Aunque esto también pensábamos muchos de Ciutadans en Cataluña, y ya lo ven…

Los Comunes (comunistas fucsias arcoíris), van a lo suyo y ya andan locos por pactar con el PSC para reeditar un tripartito que, si bien ahora se ve casi imposible, podría desatar otro terremoto en la política nacional española. Con un ya casi ex presidente Pere Aragonès solicitando que su partido pase directamente a la oposición, no descartemos que otros mandos de ERC quieran asumir el compromiso de un gobierno con el PSC. El relato nacionalista lo ha ganado claramente la antigua Convergència (Junts+) y a ERC para sobrevivir tal vez le vaya bien agarrarse a su otra alma, la izquierdista, y dejarle a los otros el peso de un proceso independentista claramente estancado y que ahora mismo no le interesa a casi nadie con la que está cayendo a nivel internacional.

El gran protagonista, el “exiliado” Puigdemont, cómodamente instalado para la ocasión en el sur de Francia (la “Catalunya Nord”), cuyo rostro hemos podido ver en todas las calles de las ciudades catalanas (menuda represión fascista…), dice que no renovará su acta de eurodiputado y que quiere ser investido como presidente de la Generalitat de Cataluña. Hay que reconocer que es muy bueno en lo suyo.

¿Y qué hará Pedro Sánchez? Porque está claro que el PSC es una mera sucursal del PSOE por mucho que se las den de federalistas. O bien repetir elecciones, lo que solamente serviría para ganar tiempo; o bien intentar un pacto tripartito mediante promesa de referéndum o de miedo a “que viene la derecha” (española, claro); o bien un pacto imposible con Junts+. Me inclino por una cuarta alternativa: dos años el PSC, dos años Junts+, con la promesa de que para entonces la amnistía será un hecho y el Régimen del 78 lo habrá vuelto a hacer: transformar un resultado electoral en lo que le dé la gana.

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Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.

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