Última actualizaciónMié, 15 Jul 2020 8pm

Opinión | Jordi Garriga

El regreso a la tribu

gente calle

En un mundo cada vez más globalizado, donde todos podemos consumir y usar los mismos productos (tecnológicos, culturales, gastronómicos) de una punta a otra del planeta, se observa el regreso de la tribu como contrapeso esencial ante esta gigantesca transformación.

Antiguamente, las personas estaban fuertemente vinculadas a un lugar, normalmente su ciudad, pueblo o aldea de nacimiento, de la que raramente salían. La emigración era un trauma vital, vivido con gran angustia, y muy frecuentemente esa persona nunca dejaba de tener un contacto muy fuerte con su lugar natal. Hoy, desplazarse de un sitio a otro en el mundo, y no digamos dentro del mismo país, aparte de muy fácil, no descoloca a nadie puesto que todas las ciudades y centros habitados se parecen ya demasiado: mismas firmas comerciales, mismos restaurantes, mismo ocio, mismo Basic English, misma vestimenta y costumbres…

La familia era el refugio de los individuos en la sociedad. Aparte de cubrir las necesidades elementales, era donde se les educaba, se les transmitía la cultura y las costumbres, las tradiciones, los amores y los odios ancestrales, etc. Hoy la idea de familia ha volado en pedazos y es vista como un estorbo a los deseos del individuo libre e igual en todas partes, que debe emanciparse de unas cadenas invisibles y no depender de nadie, ni físicamente ni emocionalmente, para llegar a ser… algo que nadie sabe todavía, aparte de un ser consumidor-explotado por entidades anónimas.

Porque el trabajo ya no es una actividad creadora de valores, un medio para poder subsistir, sino un destino de explotación: en todas partes el neoliberalismo degrada a los trabajadores e iguala sus condiciones de vida paulatinamente, los sustituye por maquinaria y los está convirtiendo en algo que ya, sencillamente, sobra. Pronto el planeta estará lleno de “sobrantes”, cuyo destino ni interesa ni inquieta a las élites.

Entonces, es cuando regresa la tribu como fuerza donde resistir a la globalización. Y ese regreso está lleno tanto de buenas ideas e intenciones, como de locuras y marginalidades devastadoras. Internet está siendo un arma privilegiada para ello, puesto que permanecer en un lugar ya no equivale a formar comunidad alguna, precisamente por ese borrado de identidades que ha impuesto la globalización.

Se pueden citar algunos ejemplos: Las asociaciones de consumidores y usuarios, preocupados por sus derechos y la calidad de los productos ante la avalancha industrial; las feministas, que buscan desesperadamente redefinir su condición de mujeres al haber reventado el modelo tradicional; los homosexuales, quienes inconscientemente desean calcar modelos tradicionales, pues lo ven como el ideal inconfesado; los nacionalistas, que ven a su nación grande o pequeña como el rincón donde todas las frustraciones cesan por arte de magia; los deportistas de todo pelaje, centrados en el rendimiento, la competición y el espíritu de superación; los adeptos a las seudociencias, verdadero crisol de majaderías con gran éxito tras el colapso de la religión tradicional en Occidente… Etc, etc, etc.

La característica más importante de todo este fenómeno tribal, pequeño-identitario, es que está produciendo dos situaciones:

- Individuos cada vez más aislados que viven a espaldas de los demás, de quienes no son miembros de su tribu, los cuales solo consumen y difunden cierta información, ciertos valores y cierto discurso absoluto frente a los otros, vistos los extraños como enemigos irreconciliables. Resultado: sociedades fragmentadas y en permanente guerra civil fría.

- Individuos resistentes a la globalización en un sentido único, que aceptan y saben el valor de las diferencias, las cuales no son vistas como obstáculos, sino como riquezas. Pueden formar parte de varias tribus y calibrar correctamente el nivel de cada asunto. Resultado: múltiples posibilidades de resistencia y espacios libres de globalización (al menos espiritual).

Esta época es revolucionaria y, sea cual sea su desenlace, todavía no sabemos hacia donde nos llevará. Por ello, las tribus, que son un resultado de la globalización, y también sus últimas resistencias, generan situaciones y valores a los que deberemos estar muy atentos.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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