Última actualizaciónDom, 31 May 2020 11pm

Opinión | Jordi Garriga

El pacto negrero de Marrakech

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Este lunes 10 de diciembre ha sido aprobado el llamado “Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de Naciones Unidas (ONU)”, por parte de 150 países de todo el mundo en la ciudad marroquí de Marrakech.

Pese a las llamadas del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, de que este Pacto no es un Tratado y que no es “jurídicamente vinculante”, algunos países, entre ellos USA, Israel, Italia, Australia, Hungría… se han negado a suscribirlo. Y entonces nos hallamos ante un dilema: o bien la ONU engaña, o bien los dirigentes de algunos países son… ¿tontos? No lo creo.

¿Qué dice este Pacto? Pues básicamente que los Estados firmantes deben impedir que los migrantes (ya no se les llama inmigrantes) se hagan daño o se maten mientras intentan entrar y ayudarlos e integrarlos en las sociedades de destino. Dicho de otro modo: legalizar el tráfico de seres humanos y facilitar el mercado de esclavos a nivel global.

Todos sabemos que NADIE abandona su tierra, su cultura, su familia, sus amistades, a no ser que tenga una enorme necesidad de ello. Si, algunos pocos lo hacen por ambición, por supuesto, pero cuando se trata de algo MASIVO, en un planeta donde se condena a hambrunas y guerras a miles de millones de seres humanos, es que algo FALLA. ¿Y cómo piensan solucionarlo? REGULANDO EL TRÁFICO DE PERSONAS, porque renunciar a los dividendos, a los beneficios y la explotación de los recursos y las personas del planeta, como que no están dispuestos. La ONU es una mera sirvienta de quienes dirigen la economía mundial, y siempre se sacará de la manga algún artificio para ello.

Evidentemente, migrar es una situación desgraciada, y nadie migra para fastidiar a nadie. Es simplemente el uso de esas gentes como objetos intercambiables de negocio, y la destrucción de sociedades milenarias, creadoras de valores y cultura, que son la única riqueza del ser humano, a cambio de los negocios y la ambición de unos pocos. Destruir a los pueblos equivale a destruir la democracia, pues un pueblo no es un simple agregado de personas, sino un ser histórico que vive a través de las generaciones y desea ser dueño de su destino.

A estas alturas, toca reventar por dentro a todos los países que se pueda, y no sólo en Europa, para implantar una mescolanza sin ninguna identidad, sin ninguna raíz, sin ninguna tradición en una sociedad global única planteada como MECANISMO, como máquina que debe funcionar perfectamente engrasada.

Las personas ya no seremos seres individuales más o menos desgraciados, más o menos explotados: a partir de ahora somos mercancía (en el mejor de los casos) o deshecho (en el peor).

¿Exagero? Observen algunas de las cosas que se afirman en tal Pacto:

“La migración ha formado parte de la experiencia humana desde los albores de la historia, y reconocemos que genera prosperidad, innovación y desarrollo sostenible en nuestro mundo globalizado, y que estos efectos positivos pueden optimizarse mejorando la gobernanza de la migración.”

“La migración es uno de los rasgos distintivos de nuestro mundo globalizado, que vincula a las sociedades dentro de todas las regiones y también a nivel interregional, haciendo que todas las naciones sean a la vez países de origen, tránsito y destino.”

“Nuestra intención es crear condiciones propicias que permitan a todos los migrantes enriquecer nuestras sociedades con su capacidad humana, económica y social, y hacer así que les sea más fácil contribuir al desarrollo sostenible a nivel local, nacional, regional y mundial.”

“Debemos salvar vidas y evitar que los migrantes sufran daño. Debemos empoderar a los migrantes para que se conviertan en miembros plenos de nuestras sociedades, destacar sus contribuciones positivas y promover la inclusión y la cohesión social.”

“Promueve el bienestar de los migrantes y los miembros de las comunidades en los países de origen, tránsito y destino. Así pues, el Pacto Mundial se centra en las personas.”

“La migración contribuye a lograr resultados positivos en materia de desarrollo y a alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, especialmente cuando se gestiona bien. El Pacto Mundial tiene por objeto aprovechar el potencial de la migración para alcanzar todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como la repercusión que este logro tendrá sobre la migración en el futuro.”

“La aplicación del Pacto Mundial asegurará el respeto, la protección y el cumplimiento efectivos de los derechos humanos de todos los migrantes, independientemente de su estatus migratorio, durante todas las etapas del ciclo de la migración.”

“Incorpora la perspectiva de género y promueve la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas, reconociendo su independencia, su capacidad de actuar y su liderazgo, para dejar de percibir a las migrantes casi exclusivamente desde el prisma de la victimización.”

“El Pacto Mundial promueve las obligaciones jurídicas internacionales vigentes en relación con los derechos del niño, y defiende el principio del interés superior del niño en todo momento, como consideración primordial en cualquier situación que afecte a los menores en el contexto de la migración internacional, incluidos los menores no acompañados y separados.”

Etcétera, etcétera… y en los “23 objetivos” podemos leer (véase el uso de la palabra “remesa”: la migración como servicio de paquetería):

“Aumentar la disponibilidad y flexibilidad de las vías de migración regular.”

“Utilizar la detención de migrantes solo como último recurso y buscar otras alternativas.”

“Empoderar a los migrantes y las sociedades para lograr la plena inclusión y la cohesión social.”

“Eliminar todas las formas de discriminación y promover un discurso público con base empírica para modificar las percepciones de la migración.”

“Promover transferencias de remesas más rápidas, seguras y económicas y fomentar la inclusión financiera de los migrantes.”

“Establecer mecanismos para la portabilidad de la seguridad social y las prestaciones adquiridas.”

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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