Opinión | Jordi Garriga

El Imperialismo catalanista

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Para los separatistas catalanes su territorio no se limita a Cataluña, sino que se extiende a la Comunidad valenciana, la zonas limítrofe de Aragón (lo que llaman "La franja de Ponent") y las Islas Baleares en lo que se refiere al territorio español. Andorra por supuesto, la comarca francesa del Rosellón, que hoy forma casi en su totalidad el Departamento de los Pirineos Orientales, y la ciudad italiana de Alguer en la isla de Cerdeña. Todo eso sería lo que los imperialistas catalanes llaman "Països Catalans". Un Estado reivindicado desde un sentido étnico incluso por la extrema izquierda más globalista. Paradójico.

Este territorio puede verse en su práctica totalidad cada día en el pronóstico del tiempo de la televisión catalana TV3, gran difusora y propagandista de la ideología separatista.

Hablo de imperialismo, pues el único vínculo que podría esgrimirse para reivindicar esos territorios sería, aparte de la manipulación histórica, el idioma, entendiendo al valenciano y al mallorquín como variantes del catalán... Cuando ha quedado ampliamente demostrado que tanto el catalán, como el valenciano, como el mallorquín son variaciones del viejo lenguaje lemosín, que evolucionó separadamente en aquellos respectivos territorios.

En lo que respecta a la historia en sí, sin fantasías que legitimen el imperialismo, la vinculación de Valencia y Mallorca con Cataluña vendría dada principalmente por el rey de Aragón, Jaime I, que dentro del proyecto global de Reconquista en el año 1229 emprendió la conquista de Mallorca; en 1231 Menorca le pagaba tributo; en 1235 ocupó Ibiza, y Valencia en el año 1238. En el año 1245 dio por finalizada la conquista de territorios peninsulares, si bien en 1266 tuvo que entrar con sus tropas en el Reino de Murcia, sublevado contra el rey de Castilla, Alfonso X el Sabio. De este rey castellano se da la circunstancia de que estaba casado con Violante, hija de Jaime I, por lo que eran familia política. Tras ocupar Murcia, la devolvió al Reino de Castilla y ahí finalizó la campaña de Reconquista de la Corona de Aragón.

La política interna de Aragón no siguió una política de futuro, sino que siguió los meros designios del monarca. Como tenía tres hijos varones, les legaba un trozo de reino a cada uno. Tal cual. Como un rico hacendado. El concepto de soberanía popular aún tardaría 500 años en llegar, lo que deslegitima cualquier reivindicación posterior.

Alfonso el primogénito heredaba Aragón hasta la frontera arbitraria del río Cinca, que desde 1300 es la frontera actual. A Pedro iba Cataluña y a Jaime Valencia. Pero tras la muerte prematura de Alfonso, la partición fue: Pedro sería rey de Aragón sobre los territorios de Aragón, Cataluña y Valencia. Jaime rey de Mallorca teniendo bajo su soberanía a las Islas Baleares, Montpellier, Rosellón y la comarca de la Cerdaña.

Además de todo ello, durante el reinado de Jaime I, el reino de Aragón se subdividió en 4 Estados: Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca, divididos por fronteras, administraciones, leyes e incluso monedas propias. El claro objetivo era que sus descendientes hallasen ya conformados sus propios reinos. La ausencia de mentalidad étnica era clara, y de catalanidad más aún: no usó ningún título referido a "Cataluña", palabra por otra parte de muy reciente creación entonces. Sus títulos fueron los de rey de Aragón, rey de Valencia, rey de Mallorca, Conde de Barcelona y Señor de Montpellier.

En cuanto a los territorios de los "Països Catalans" fuera de España, hallamos la ciudad sarda de Alguer, donde en 1534 colonos catalanes repoblaron esa zona sustituyendo a los autóctonos, que fueron víctimas de una limpieza étnica. Allí se habla una variante llamada alguerés, dominada por una cuarta parte de los habitantes actuales, descendientes de los invasores. Mientras que en Francia, en el Rosellón que fue la frontera norte de España hasta el año 1659, el catalán de allí cuenta con menos del 10% de hablantes...

En resúmen, podemos decir que el imperialismo catalanista se basa sobre todo en una deformación interesada de la historia con un objetivo primordial: Disponer de un amplio territorio para dominar el Mediterráneo occidental, y no quedar arrinconados entre España y Francia, luego sujetos a sus políticas propias. Todo Estado pequeño sobrevive o tolerado o sometido a sus vecinos más grandes.

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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