Última actualizaciónMar, 02 Jun 2020 9am

Opinión | Jordi Garriga

El feminismo exterminador

feministas

El otro día le pregunté a un conocido sobre sus reuniones de los jueves para hacer ganchillo con sus amigos:

-nos reunimos para hacer ganchillo.
-como las mujeres.
-no, disfrutamos con ello y con ello queremos demostrar igualdad.
-haciendo algo de mujeres.
-no
-entonces ¿sois hombres que se reúnen para hacer algo de hombres?
-no, eso es de hombres y mujeres.
-Ah, o sea, que si os juntáis para beber cerveza, ¿también es algo de mujeres?
-Lo hacemos porque a las mujeres se les ha obligado a hacerlo, y queremos demostrar que los hombres también pueden hacerlo bien y disfrutar con ello.
- ¿Y si los hombres podían disfrutar con ello, ¿por qué no lo hicieron antes?
- La sociedad marcó unas normas sociales, e impidió a muchos hombres descubrirlo.
- ¿Pero esa sociedad no estaba dirigida por hombres, qué les impedía probarlo?
- Los hombres poderosos.
- Ajá, entonces ¿había muchos hombres oprimidos? Yo creo que la opresión o dirección en una sociedad siempre es de una minoría, contra la gran mayoría compuesta por hombres y mujeres.
- Si, vale, pero en esa minoría eran y son todos o casi todos hombres.
- ¿Por qué debía ser?
- Porque eran los más agresivos, los más masculinos.
- Es decir, ¿el poder es masculino?
- La opresión es masculina.
- Jolín, entonces mejor que no haya hombres, ¿no?
- Mejor es entender de otro modo la masculinidad.
- Ah, haciéndola... ¿menos masculina?
- Tenemos que descubrir las facetas ocultas de nuestra forma de ser hombres.
- Ya, que no hemos descubierto durante miles de años, ajá.
- Mira, vete a la mierda.
- Huy, qué agresivo, o debería decir... ¡qué masculino!


De esta conversación, que si bien es imaginaria, se pueden extraer una serie de conclusiones:

1. Se suele dar por sentado que históricamente los hombres siempre han maltratado a las mujeres.
2. De lo que se deduce que los hombres son malvados, porque son hombres.
3. De lo que se deduce que las mujeres nunca han maltratado, o en menor grado, porque son buenas.
4. El feminismo dice buscar la igualdad, pero nadie quiere ser igual a un malvado.
5. Para no ser iguales que los malvados, hay que transformar la sociedad en una sociedad de mujeres, porque son naturalmente buenas o mejores.
6. La conclusión es que hay que exterminar a los hombres.


El feminismo moderno dice ir dirigido contra los hombres machistas. Lo malo es que se suele asimilar que el machismo es una condición generada por el hecho de ser hombre. Del mismo modo que ciertas ideologías acabaron desembocando en campos de concentración para grupos sociales o raciales que encarnaban el mal, ya que eran potencialmente malvados por necesidad histórica. Normalmente nadie desea el mal en ninguna ideología. Lo malo es el desarrollo de sus consecuencias implícitas, que se van aceptando con buena conciencia.

El feminismo moderno tiene dos graves problemas: o bien pretende borrar todas las diferencias entre hombres y mujeres, con lo cual extermina a las mujeres... o bien pretende eliminar todo lo masculino, negando al mismo tiempo que puedan existir diferencias...

Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para
MEDITERRÁNEO DIGITAL

 

Jordi Garriga
Autor: Jordi Garriga
Técnico industrial especializado en dirección de CNC. Colaborador en diversos medios españoles y del extranjero como autor, traductor y organizador. Ensayista, ha publicado varios libros sobre temas históricos, políticos y filosóficos. Ha sido militante y cuadro político en Juntas Españolas y el Movimiento Social Republicano.
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