Opinión | Jesús Muñoz

ADÑ en la calle por la Unidad de España

marcha adn

De los innumerables asuntos que hacen insufrible la situación de la España actual, el de la desmembración de la nación española, por parte de sus enemigos internos y externos, es sin duda el más acuciante y fundamental, y a la vez es aquel en el que las organizaciones que conforman la Coalición ADÑ más han combatido durante décadas, defendiendo sin ambages y sin complejos la Unidad de España y enfrentándose sin paños calientes ni retórica vacía a los separatistas y denunciando a todos sus cómplices.

Por lo tanto, ante la convocatoria hecha al pueblo español para salir a la calle ante la enésima traición del gobierno de turno, en este momento socialista, lo que es meramente anecdótico, ya que las traiciones de los distintos gobiernos de la democracia han sido constantes durante los últimos 43 años, ADÑ decidió participar en ese llamamiento a salir a las calles, pero no para hacer el caldo gordo a los convocantes, cómplices, a veces por pasividad y otras veces activamente, del separatismo en sus distintas formas y versiones, desde las “moderadas” a las terroristas, sino para demostrar su compromiso por la defensa de la Unidad de España, y para denunciar la complicidad de un régimen que, lejos de luchar contra el separatismo, se ha convertido en el aliado perfecto.

Por este motivo y el de no entregar, ni este asunto ni en otros similares, las calles a unos políticos hipócritas y paniaguados que sacan su patriotismo de hojalata a pasear mientras echan las “redes recogevotos”, ADÑ anunció su presencia en la manifestación de Colón del 10 de febrero, pero no como meros palmeros y comparsas de los convocantes, sino como parte activa y diferenciada de esta protesta.

Para ello la Coalición ADÑ convocó, como en veces anteriores, sobre todo las que surgieron a raíz del golpe separatista del otoño de 2017, una #MarchaPatriota en Madrid desde la Plaza de Callao hasta la de Colón, lugar, este último, donde el PP tricolor y sus mariachis escenificaban su obra teatral de “Quítate tu que me pongo yo” para aparentar que se cambiaba algo, mientras todo permanece igual.

Desde el momento en que se dio a conocer el comunicado de ADÑ donde anunciaba su Marcha por la Unidad de España, no de adhesión al acto constitucionalista, la prensa de izquierdas, con la intención de “desprestigiar” al tripartito liberal (esa falsa “adhesión” a los cómplices de la situación, más que desprestigiar a los convocantes lo que significaba era un insulto para ADÑ) se hizo eco de ella y se convirtió en tendencia en redes sociales durante más de un día. Al día siguiente le tocó el turno a la prensa de derechas, que hasta ese momento había estado callada cual esquinera en ese proceso de acusación a los suyos de admitir en su acto sacrosantamente democrático a “fascistas”, “neonazis”, “franquistas”, etc, y todos aquellos términos que el sistema utiliza de manera tan manida como ridícula como insulto varias veces al día. La prensa afín al PP tricolor, perdía el trasero para llenar titulares con las declaraciones del tripartito liberal de que los ultras no iban a ser bienvenidos en la concentración de Colón y que los convocantes se desmarcaban y declaraban personas (quizás ni eso) “non gratas” a los españoles que acudieran con ADÑ desde la Plaza de Callao al paripé de Colón. Se “desmarcaban de nosotros”, como si no lleváramos ya nosotros décadas desmarcados de ellos, desde la primera de sus traiciones a España, que quizás fuera la confección de una Constitución de la que se declaran adoradores nocturnos y diurnos y culpable de la ruptura paulatina de España en estos últimos 40 años. Decían que nos iban a vetar, sería para que no sacáramos a relucir sus vergüenzas. Ellos, los patrioteros de Todo a 100 (o ahora Todo a un euro, tras su eurotimo) nos iban a vetar en un supuesto acto por la Unidad de España a nosotros, aquellos que llevamos décadas ondeando la bandera de España por todo el territorio nacional, sobre todo por aquellas regiones (para ellos nacionalidades) donde ellos la habían abandonado, escondido o ayudado a ultrajar. Ellos, patriotas de ocasión y deshecho de tienda querían vetarnos a nosotros, patriotas de verdad, de 365 días al año, patriotas a los que intentaban prohibir nuestros actos en las localidades donde más se necesitaba ensalzar su españolidad y más perseguido y arriesgado suponía hacerlo, con la excusa de que “íbamos a provocar”.

Pues con esos prolegómenos de intentar, una vez más, satanizar al patriotismo sincero llegó el día 10 de febrero y la Plaza de Callao se comenzó a llenar. Se llenó de policías del Señor Marlaska (antes Marlasca), aquel a quien una compañera de gabinete le calificó de una manera que si lo hago yo me cae la de pulpo (recordemos que no es el PP tricolor quien maneja el Ministerio del Interior aún, sino el PSOE), policías del PSOE que ponían trabas y condiciones, al parecer por petición expresa del tripartito liberal, para que la marcha se celebrara, con la excusa de que no constaba permiso gubernativo para la misma, como si hubiera que pedir permiso para defender a España, y más sabiendo que como se había hecho en otras ocasiones, que esta marcha iba a discurrir por zona peatonal. Vamos, que si eres patriota de verdad, no de los constitucionales, tienes que pedir permiso a Delegación del Gobierno para ir por la acera con tu bandera de España, en esta nación nuestra en la que cualquier colectivo desde terroristas a otros tipo de delincuentes, pueden apropiarse de calles, plazas, autopistas, estaciones de trenes, etc, durante horas, días o semanas, cuando les viene en gana, además para terminar destrozando, en muchos casos, las zonas por las que pasan, sin que ninguna de las infinitas policías que hay en España se lo impidan.

Se empezó a llenar de periodistas que esperaban captar la instantánea de como algún facha peligrosísimo con rabo y cuernos agredía a cualquier viandante, al que además y, sin duda, habría atacado con odio ideológico para que luego alguna sala del Tribunal Supremo (ese en el que confían tantos) condenara a 4 años de cárcel, multiplicando por 8 una sentencia anterior, ya injusta de por sí…no sería la primera vez, ¿os suena Blanquerna?

Pero sobre todo se llenó de españoles a los que es difícil de engañar y que no querían acudir directamente sin pasar por Callao a la otra Plaza, la de Colón, a aplaudir a tiralevitas y cómplices del separatismo al que ahora dicen enfrentarse, porque pintan bastos y quieren seguir viviendo del momio vitaliciamente,…se llenó de esos españoles patriotas que los son 24 horas al día, los 7 días de la semana, no cuando hay que serlo porque lo dice algún político de turno,…se llenó de esos españoles que siempre han estado ahí defendiendo a su Patria, o que ese día lo hacían por primera vez, y seguro que repetirán y que se colocaban tras la pancarta de “ADÑ, ANTE TODO ESPAÑA” que presidía la madrileña Plaza de Callao…se llenó de españoles, de patriotas sin complejos con sus banderas de España y también otras enseñas, algunas históricas y otras (como la que está haciendo famosa la Coalición ADÑ) llamativas y sorprendentes para algunos, en las que la bandera de ese ente triturador de patrias que es la siniestra Unión Europea, se muestra tachada con un aspa con los colores rojigualdas que representan la necesidad de que España recupere su soberanía frente a los burócratas eurovagos de Bruselas, capital de una nación que protege a un golpista hispanófobo como Puigdemont que vive allí a cuerpo de rey a costa de unos españoles a los que ha intentado dejar sin patria.

Y esos españoles comenzaron a marchar, tras una explicación por parte de los dirigentes de ADÑ para los curiosos y periodistas, de las razones de haberse concentrado allí, de ir caminando juntos hasta Colón, y lo que significaba para nosotros el acto-comparsa de Colón y pese a eso, nuestros motivos para dirigirnos hasta allí. Y comenzaron a marchar por las calles del centro de Madrid: Preciados, Puerta del Sol, Alcalá, Cibeles,…primero sin la pancarta de ADÑ por requerimiento policial y luego con la pancarta (para prohibiciones estábamos nosotros) y con sus banderas al viento, coreando gritos de amor a España y de contundencia contra el separatismo y sus cómplices, todos sus cómplices, también aquellos que a esas horas ya contaban posibles votos y se empezaban a repartir carguitos en la tribuna de la plaza de Colón. Patriotas que en su marchar levantaban sonrisas y aplausos de muchos, caras de sorpresa de otros cuando les escuchaban corear lemas muy distintos a los que se balbucean en los actos impolutamente demócratas, y que se preguntaban al ver la bandera “euroescéptica”: ¿y esa bandera?, ¿qué leches es esa bandera?.

Aún no había comenzado la obra teatral que el tripartito liberal tenía preparada para las 12 del mediodía, cuando la Marcha Patriota llegó a Colón por el Paseo de Recoletos, donde decenas, quizá cientos, de miles de españoles esperaban en su mayoría silentes, muchos de ellos con sincero fervor patriota…constitucional, otros para hacer bulto, otros con la intención de echar al malvado Pedro Sánchez y poner a su PP tricolor en la Moncloa, y otros, muchísimos, sin duda binenintencionados, pensando que defender a España es eso, salir a la calle un día, un solo día, a ser posible que haga bueno, y que no tengan otra cosa mejor que hacer, porque así se lo dicen aquellos a quienes van a votar porque son muy buenos, o los menos malos. Y esos españoles piensan eso porque los medios de comunicación allí presentes llevan 40 años ya recordándoles que la lucha sincera y sin esperar nada a cambio por España es cosa de fascistas (previamente te recuerdan mil veces al día que fascista es un insulto) y que para eso están los políticos del sistema para arreglar las cosas.

Pues eso, la Marcha Patriota se iba acercando a la Plaza de Colón y la muchedumbre se iba abriendo como las aguas del Mar Rojo (con perdón) viendo atónitos como unos centenares de españoles “non gratos” y “vetados” por los organizadores, llegaban hasta donde querían llegar con su pancarta, sus banderas (¿pero qué coño es esa bandera azul con estrellitas y con el aspa rojigualda?) y gritaban cosas algunas que molaban mucho porque eran sobre España y lo malos que son los separatistas o el gobierno, y otras que no les hacía tanta gracia a los presentes que los contemplaban porque recordaban la complicidad por acción o por omisión, entre otros, de los que se estaban haciendo fotos de familia en la tribuna, o lo culpable que es su venerada Constitución, su sacrosanta Democracia y las más altas instituciones del régimen (incluida aquella de la que tenemos uno en el cargo y otro emérito).

Y la Marcha Patriota se detuvo, a la altura de la Biblioteca Nacional, pero no cesaron ni los lemas ni el ondear de banderas patriotas, por cierto, algunos ya caían que la bandera “curiosa” era como la que llevaban algunos manifestantes buenos, los sí gratos y los no vetados, pero tachada…Vaya con los fachas, son malos pero ingeniosos, por cierto, algunos manifestantes también llevaban banderas arcoíris, menos mal que esta vez no las lucían en pelota viva, quizás porque estábamos en Febrero.

Y de repente comenzaron los esperados discursos para justificar el sueldo de unos cuantos, bastantes, muchos, demasiados que en la tribuna o en las primeras filas calculadora en ristre se frotaban ya las manos contando votos para las próximas elecciones, en las que gobernarán ellos y seguirán haciendo lo que han hecho siempre con los separatistas, pero ahora, otra vez, desde el poder. Y, en ese momento, al empezar los discursos, los non gratos, los vetados que sin embargo habían desafiado los vetos y estaban donde querían estar, que habían llegado sin esconder banderas, pancartas, ni mensajes “no bienvenidos”, se giraron 180 grados, dieron la espalda al estrado donde se representaba esa inmensa obra de teatro con tanto extra que no iba cobrar, más bien pagará, por estar allí, y siguieron gritando y ondeando banderas, sí, incluida la que tachaba a la Unión Europea que algunos en esa plaza veneran. Y tras unas breves palabras de alguno de los dirigentes de ADÑ explicando por qué habían llegado hasta allí, qué es lo que compartían y qué no con los allí presentes, por qué se daban la vuelta y por qué se iban a ir de allí con el inicio de los discursos, los patriotas que lo son 365 días al año, y a mucha honra, se fueron por donde llegaron, con sus banderas al viento, incluida la ya conocida como anti UE, sus lemas sin complejos, habiendo dejado en en centro de Madrid un halo de coherencia, de sinceridad, de amor a la Patria y a la Verdad que muchos no entenderán, porque el sistema les ha moldeado el cerebro para que sólo entiendan lo que tienen que entender, para que no entiendan que España es una unidad de destino en lo universal, que no puede haber convivencia, ni justicia, ni prosperidad sin Patria, que destruir una nación rompiéndola en pedazos o disolviéndola en un ente apátrida destructor de soberanías, es un crimen que algunos no perdonaremos.Y los patriotas se fueron, nos fuimos, con la satisfacción del deber cumplido, pero reconociendo que esto no era ninguna hazaña, ni muchísimo menos, sino un gesto necesario en ese momento y que pretende dejar el mensaje a separatistas y todos sus cómplices que no van a tener fácil cumplir sus planes mientras haya patriotas de verdad, que junto a ADÑ, y quien quiera unirse a nosotros estén dispuestos a cumplir con su obligación para con España, los españoles que ya no están, los que habitan hoy nuestra amada piel de toro y los que vendrán, aunque el sistema se empeña en asesinarlos en el vientre de sus madres, a los que debemos dejar una Patria unida y fuerte y donde la Justicia no sea una quimera ni un mero deseo, sino un leit motiv de nuestras vidas.

Ante todo España.

Jesús Muñoz [Twitter: @MasRazonqUnSant]
Falangista. Portavoz del Sindicato T.N.S. | www.sindicatotns.es

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