Última actualizaciónSáb, 06 Jun 2020 1am

La mafia animalista y el capote de Marín

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Nunca llueve a gusto de todos. Si no, que se lo digan al argentino Leonardo Anselmi, al que este jueves pudo serle indigesto el desayuno -ojalá no- tras conocer la decisión del Alto Tribunal de levantar la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. Las corridas, sí, porque toros ha habido y hay. O eso, o los famosos bous blindados por la Generalitat, ahora van a resultar cabras.

Para quienes no sepan de Anselmi, se trata del impulsor de la plataforma PROU! (¡Basta!) y responsable de lo que fue probablemente uno de los mayores atropellos a las libertades individuales de la historia de la democracia española: la prohibición del toreo en la región catalana en 2010. Un acérrimo defensor de la loable causa verde con aires de señoritingo que recibe generosas cantidades de la Fundación Franz Weber (FFW) -con sede Suiza- por espetar todo tipo de ataques hacia el Arte y la Cultura Taurina. Así lo desveló La Economía del Toro hace poco más de un año, confirmando, además, la existencia de un lobby a nivel mundial formado por grandes organizaciones animalistas que destinan anualmente cientos de millones a la lucha contra la tauromaquia ante instituciones como el Parlamento Europeo, la UNESCO o gobiernos de diferentes países. Lo que yo denominaría sin problema mafia animalista.

En paralelo, el prodigio de la alcaldesa de Barcelona. Una mente brillante la de la sedicente animalista Ada Colau. Una servidora sería incapaz de declarar la Ciudad Condal antitaurina y desempolvar la normativa municipal contra el maltrato animal meses después de destinar más de 400.000 euros para gasear palomas o felicitar cariñosamente el Eid al-Adha -la festividad mayor de los musulmanes y en la que miles de corderos son pasados a cuchillo- a los barceloneses. Y barcelonesas, claro. Al vegano subvencionado no le pareció mal, o al menos no se pronunció. Hay un adagio antiguo que dice que "por sus frutos los conoceréis".

El pasado 25 de septiembre se cumplieron cinco años desde que La Monumental acogió su última corrida de toros colgando el cartel de "no hay billetes". José Tomás, el diestro catalán Serafín Marín y Juan Mora. Los tres dieron la vuelta al ruedo envueltos en la señera y salieron a hombros señalando a la afición. Marín lució un capote coloreado en el que se leía la palabra libertad e incluso llegó a llorar. Honró el toreo.

Vienen tiempos convulsos. La Generalitat ya ha anunciado desobediencia al Tribunal Constitucional. No sería la primera vez. Pero es ahora, y recién terminada la temporada más intensa y amarga que he vivido, cuando empieza la lidia. Hasta el estoconazo final. ¡Libertad!

Inma Sequí [Twitter: @isequiser96]
Vicesecretaria de Juventud de VOX. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

 


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