Última actualizaciónMar, 02 Jun 2020 2pm

La Ley manda y hoy la corrección es Ley

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Hasta el 8 de diciembre de 1941 y bajo la bandera del pacifismo, Estados Unidos era un país que vivía al margen completamente de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy los europeos y más concretamente los españoles -salvo honrosas excepciones- prefieren también el apaciguamiento, son partidarios del memorándum de solidaridad por parte de los principales políticos o aquello de que "los demócratas unidos acabaremos con el terrorismo", de Rivera y que muchos, desean creer. Sin embargo, me resulta más atrayente el mensaje de acabar con las vías de financiación de DAESH que predica Iglesias. Máxime, cuando solo hace unos días el diario «Wall Street Journal» publicó que algunos de los terroristas que perpetraron los atentados en París y Bruselas recibieron más de 50.000 euros de las autoridades belgas. O lo que es lo mismo: afilar los machetes a los bárbaros. Si Roosevelt necesitó conocer que el ataque de la aviación japonesa dejó 2403 cadáveres norteamericanos en Pearl Harbor para declarar la guerra al Imperio de Japón, los europeos requeriremos de más de un viaje al anatómico forense para dar respuesta al islamismo.

Pocos medios españoles han ilustrado su primera página con la noticia. No es conveniente para las élites que los manejan, y por tanto, tampoco correcta. Es cierto que en Bélgica, como en otros países, es habitual que quienes salen de la cárcel reciban subsidios para ayudarles a reintegrarse en la sociedad. Aquí, y si han pertenecido a alguna banda asesina, se les recibe a bombo y platillo en lo que se les reserva el sillón en las instituciones. Pero por muy espeluznante que parezca el caso de la ciudad belga, lo verdaderamente alarmante es la deliberada ocultación de información y la totalitaria pretensión de mantener en la ignorancia a los ciudadanos; ¡no sea que adviertan que no contamos ni con Merkel ni con sus voceros!

Y en la inopia, como nos pretenden, estaban los yanquis aquel 7 de diciembre cuando les alcanzaron los torpedos, les bombardearon y los japoneses; y cuando la suicida benevolencia de Roosevelt se vio sorprendida por un fortísimo Imperio empeñado extenderse por el Sudeste asiático. Por ello, algunos continuamos clamando que nuestra lucha no se limita al terrorismo islámico y que detrás de esos ataques se encuentra un grupo político-religioso con la intención de implantar su modelo teocrático en nuestro suelo. Los habrá también que no hayan advertido que las bombas y las ofensivas a fusil en mano son tan dañinas como la invasión acentuada desde Bruselas y quienes callen porque así se ha impuesto.

En cuanto a la aburridísima –y costosa- neurosis multicultural, que con tanta gallardía padece nuestra sociedad y fomentan nuestros gobernantes, ya estamos obteniendo fruto. Siempre huele a sangre. Pero esto tampoco está admitido socialmente. Si los próceres ya hacen malabarismos para no incluir en sus enternecedores mensajes la palabra yihad o islamismo, imagínense admitir que estos chalados que rebanan cuellos con la esperanza de encontrarse con 72 vírgenes en otra vida como les prometió su dios, son los mismos a los que han abierto nuestras puertas y en Cibeles les dan la bienvenida. Que estos susodichos nos cuestan dinero y que si se agotan de vivir de la pensión tendrán preferencia frente al español a la hora de encontrar trabajo. Y esto último no debería decirlo, hoy no está de moda la Prioridad Nacional, por muy firmemente que crea en ello.

Por tanto, mejor callar, que la Ley manda y hoy la corrección es Ley. Al menos hasta que llegue la Sharia y no haya lugar para quienes advertimos del peligro y fuimos etiquetados de racistas, islamófobos, ultraderechistas y belicistas. Quizá sí para algún político que ya calienta la silla del Congreso y nos asegura entretenidos con el sainete de los pactos; dudo si conservando las dos manos.

Inma Sequí [Twitter: @isequiser96]
Vicesecretaria de Juventud de VOX. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

 


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