Opinión | Iñaki Anasagasti

Y ahora, Europa

elecciones europeas 26m

Al menos dos de cada tres normas que nos afectan en nuestras vidas se aprueban en Bruselas y el Parlamento Europeo es decisivo en la mayoría. El 28-A es el momento de definir todo lo que nos gustaría que hiciese (o que no hiciese) Europa.

EL 28 de abril por la noche, una inmensa mayoría de la sociedad vasca se alegró de los resultados electorales. No cabe duda de que eran unas elecciones importantes y la población se movilizó para elegir sus representantes en las Cortes Generales. Sin embargo, las elecciones más importantes de este año, sin ninguna duda, se producirán el próximo 26 de mayo, cuando podremos elegir a nuestros representantes al Parlamento Europeo.

Aunque no lo parezca, dado su escaso eco en los medios, en las conversaciones de peluquerías y cafeterías, la Unión Europea se encuentra casi al final de un largo proceso de reflexión sobre su futuro. Tras unos años muy difíciles, marcados por la larga y durísima crisis económica, la ausencia de liderazgo político, las críticas a Europa -muchas fundadas y muchas más completamente injustas-, el auge de distintos tipos de populismo y extrema derecha, y el Brexit; después de todo eso, la Unión inició hace dos años un proceso de reflexión sobre el futuro de Europa. La Comisión Europea animó a todos los parlamentos y gobiernos, municipios, ciudadanos, asociaciones, etc. a que piensen y expongan sus ideas sobre la Europa que queremos.

Después de dos años de debate, llega el momento en que elijamos nuestros representantes en el Parlamento Europeo para los próximos cinco años. Esas personas que nos representarán, agrupadas en distintos grupos políticos y en función de sus alianzas y pactos, elegirán a la Comisión Europea para los próximos cinco años. Es decir, que nuestros votos el 26 de mayo servirán para elegir dos de las tres principales instituciones de la Unión Europea, y serán decisivas para marcar el rumbo de Europa, definir orientaciones y aprobar leyes, regular sectores como la telefonía móvil o internet, establecer estándares de todo tipo, como en medio ambiente o protección de los consumidores, etc. En la actualidad se calcula que al menos dos de cada tres normas que nos afectan en nuestras vidas se aprueban en Bruselas, y el Parlamento Europeo es decisivo en la mayoría de ellas.

Es el momento de definir todo lo que nos gustaría que hiciese (o que no hiciese) Europa. ¿Debería Europa poder hablar con una sola voz ante EE.UU., China o Rusia? ¿Nos parece que en algunos asuntos mundiales la Unión debería poder hacer y decir cosas aunque haya algún Estado en contra, o la Unión sólo podría actuar cuando todos los Estados estén de acuerdo en todo, lo que sabemos que es muy difícil? ¿Deseamos que Europa sea un actor decisivo en el cambio climático y para avanzar hacia un modelo económico y social realmente sostenible? ¿Debería Europa ser capaz de garantizar su propia seguridad sin depender de la voluntad del presidente Donald Trump? ¿Nos parece que Europa tendría que garantizar unos mínimos ingresos en todo su territorio y unas condiciones sociales y laborales mínimas que garanticen la dignidad de las personas? ¿Creemos que tendría que haber un control político del euro, democrático y a escala europea? ¿Nos gustaría que Euskadi y otros pueblos europeos que no tienen un Estado propio pudiéramos participar directamente en las decisiones europeas que nos afecten? Y así podríamos seguir con muchos más temas. Todo esto es lo que debemos decidir el 26 de mayo.

Europa es la escala adecuada para muchos de los principales problemas. Los gobiernos de los Estados lo saben perfectamente desde hace mucho tiempo, aunque sigan jugando con las palabras y repitan constantemente la palabra “soberanía”. Es inútil intentar refugiarse en la escala del Estado. Los grandes problemas desbordan completamente a Alemania o Francia, por eso iniciaron la construcción europea. El cambio climático es inútil afrontarlo en solitario, incluso Europa se queda pequeña para esto, pero es la escala mínima en la que puede comenzar a trabajarse en serio. El comercio mundial, los flujos económicos y las inversiones en la actualidad son de una magnitud gigantesca. Sólo la Unión puede negociar nuestro acceso a los grandes mercados, regular de forma efectiva el gran mercado europeo y aspirar a poder controlar a las grandes corporaciones y obligarlas a que paguen unos impuestos justos. Para todo esto hace falta una Europa unida políticamente.

A veces, se dice que Europa ha fracasado. Es una verdad a medias. La Europa actual, la que controlan los gobiernos de los Estados, no ha sido capaz de resolver la crisis de los refugiados. Es la Europa vieja, gastada. Los gobiernos fueron incapaces de dar una solución a esa crisis, pero impidieron que la propuesta de la Comisión, bien valorada por numerosos actores sociales y analistas, se llevase a efecto. Sin embargo, la mayor parte de la gente todavía hoy dice que la Unión falló. No es cierto, fracasaron los gobiernos, pero el fallo les ha salido gratis, porque nadie les reclama su responsabilidad.

Por eso necesitamos una verdadera Unión Europea: comunitaria, liderada por una Comisión que no sea un simple correveidile de los gobiernos, una Comisión con un liderazgo político claro y que responda directamente ante los ciudadanos. Ha costado mucho que los Estados acepten que la mayoría del Parlamento Europeo sea la que elija al presidente de la Comisión Europea. Hasta hace cinco años, los gobiernos se reunían en una sala y elegían al presidente de la Comisión. Y como esta persona sabía a quién le debía el puesto, no hacía nada que pudiese molestar a los gobiernos. No podía tomar decisiones necesarias para el conjunto de Europa si ello molestaba a algún gobierno. Ahora, el presidente de la Comisión responde ante el Parlamento Europeo. Y nosotros, todos los ciudadanos, vamos a elegir ese parlamento.

Europa es y será lo que digamos los ciudadanos y ciudadanas. Se critica mucho a Europa, así, en general, pero no somos consecuentes. Muchas personas exigen que Europa adopte políticas sociales, pero votan a partidos neoliberales o de extrema derecha. En la legislatura que acaba de terminar, el Parlamento Europeo tenía, de nuevo, una mayoría popular. Del mismo modo que todo el mundo entiende que las políticas son un reflejo de los votos, lo mismo sucede en la Unión Europea.

Además, si queremos que la Unión haga todo lo que la gente suele pedirle, también habrá que darle los recursos y poderes necesarios. Es necesario no sólo darle más poderes a la Unión y limitar el derecho de bloqueo de los gobiernos, sino también darle más dinero a la Unión Europea. No es aceptable decir que la Unión es la escala adecuada para los principales desafíos de nuestro tiempo y darle poco más del 1% del PIB. Los partidos deben ser valientes y decir esto con claridad. La sociedad vasca es suficientemente madura para comprender esto.

A Europa hay que exigirle, pero también hay que darle: además del poder y dinero necesario, hay que darle la importancia que se merece y tomarse en serio las elecciones al Parlamento Europeo. Esto hay que exigírselo a todos los partidos políticos. Deben exponer sus ideas y proyectos para la Unión Europea.

El 26 de mayo no es una segunda vuelta de las elecciones generales. Esas elecciones ya han pasado. Eran muy importantes, pero ya se han producido. El 26 de mayo también se elegirán otras cosas tanto o más importantes, nada menos que la representación en nuestros municipios y Juntas Generales. Pero, por encima de todo ello, se elegirá el gran marco político dentro del cual se jugará la verdadera partida política: el futuro colectivo de nuestro continente. Los y las representantes de la ciudadanía europea serán decisivos en marcar el rumbo futuro de Europa. Por eso, en los mítines y debates, los candidatos y candidatas deberán contarnos sus propuestas para la Unión. Tendrán que darnos sus propuestas para las preguntas que apuntábamos al comienzo. Todo esto es lo que está en juego el 26 de mayo. Y por eso hay que votar.

Iñaki Anasagasti [@ianasagasti]
Político vasco. Publicado en El Blog de Iñaki Anasagasti

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y poder ofrecerle contenidos o publicidad de su interés. Si continúa en la página, consideraremos que acepta su uso.