Última actualizaciónVie, 07 Ago 2020 12am

Opinión | Iñaki Anasagasti

Fuimos los primeros en denunciar a Juan Carlos

rey juan carlos corinna

Fuimos los primeros en denunciar en solitario las demasías, excesos, corruptelas de Juan Carlos I. Aquello no era políticamente correcto pero lo hicimos. Posteriormente y tras la cacería de elefantes, se ha abierto la veda aunque, nada más abdicar, lo aforaron entre todos deprisa y corriendo para que no diera cuenta de sus hijos, de sus negocios y de sus francachelas. Pero, por si acaso, le han sacado de todo protocolo. Debe estar cabreado como una mona, pero mejor que no abra la boca.

Que aparezca estos días una información en el prestigioso periódico suizo La Tribune de Geneve sobre un regalito de 65 millones a su amante Corinna por lo bien que se había portado con él y que esa cantidad salía de un pago de cien millones transferidos desde Arabia no debería extrañar a nadie cuando, tras la muerte de su padre, apareció asimismo en Suiza una cuenta que nadie quiso investigar. Muy patriotas, pero el dinero fuera y mal habido.

Me viene a la memoria el hecho de que todos los gobiernos, socialistas y populares, han protegido esta manera de actuar del rey a cuenta de la transición política española y sus equilibrios. Nos la ponían como modelo y ahora estamos viendo que el modelo era muy viejo y consistía tan solo en que un dictador pone a un señor en el trono y éste se dedica a sus mujeres, sus corruptelas y su dolce far niente. Pero de ésto no se podía hablar, hasta que yo saqué mi libro “Una monarquía protegida por la censura” tras una bronca en el hemiciclo.

García Margallo va de hombre de extremo centro, monárquico y empalagoso. Un liberal español al que solo le falta la armadura aunque en ninguna democracia un ministro que miente ostensiblemente en el Parlamento mantiene su puesto. Ha de dimitir. Pero eso no cuenta en España. Formulada mi pregunta y negada por el ministro García Margallo cualquier relación con Corinna y nada menos que en sede parlamentaria, a los catorce días El Mundo titulaba: «Margallo admite que vio a Corinna en dos encuentros de carácter privado». Según la investigación que había rea­lizado la periodista Ana Romero, Margallo se había reunido con Corinna en noviembre y en diciembre para calmar a los inversores árabes, particular­mente molestos tras la reducción de primas a las energías renovables que había sido decretada por el ministro de Industria, José Manuel Soria.

Además, y según la misma información, el ministro Margallo facilitó a la amiga del rey documentos del Ministerio de Industria—incluidos manuscritos del ministro Soria— para preparar la posición española ante la cumbre energética de los Emiratos Árabes. Bien es verdad, que a través de una nota de la Oficina de Información Diplomática desmintió cualquier entrega de documentación, pero a diferencia de lo dicho en otras oportunidades en esta ocasión sí se avino a confirmar —sin entrar en detalles— sus encuentros con ella.

El 25 de febrero había afirmado que no tenía noticias de unos supuestos trámites realizados por Corinna, consultora o lobbista internacional en favor de España. «Días más tarde [decía El Mundo], en respuesta a una pregunta del senador del PNV, Iñaki Anasagasti, en el Senado, garantizó que el Gobierno no había hecho ningún encargo a Corinna y que en su ministerio no figuraba ninguna partida destinada a pagar los servicios de lobbistas o intermediarios internacionales.» Entonces, ¿para qué se reunió dos veces? No hubo forma de saberlo.

El PP no quiso entrar en tema tan espinoso ni en las mentiras del ministro, pero quedó la inquietud en el ambiente de que una señora, que no representaba a nadie, usurpaba la representación del rey y del Gobierno para sus propios negocios. Al poco, el director del CNI, general Félix Sanz Roldán, tuvo que comparecer en la reunión de secretos oficiales a puerta cerrada sobre la estancia de esta señora en La Angorrilla, situada en El Pardo, y sobre estas reuniones, pero no quiso aclarar nada.

Todo podía resumirse en lo que había dicho en su día, sin ningún sonrojo, el propio ministro García Margallo, quien afirmó que, aparte de dos artículos, el y el 2, el resto de la Constitución «es literatura». Y falta de respeto.

En resumen: monarquía, sí, pero no parlamentaria.

Iñaki Anasagasti [@ianasagasti]
Político vasco. Exdiputado y exsenador. Publicado en El Blog de Iñaki Anasagasti

Iñaki Anasagasti
Autor: Iñaki AnasagastiWebsite: https://ianasagasti.blogs.com/
Iñaki Mirena Anasagasti Olabeaga, nació en Cumaná (Venezuela), en el exilio de sus padres. Estudió en Cumaná, San Sebastián (Marianistas) y Bilbao (Santiago Apostol) el bachillerato. Terminado éste se licenció en Comunicación Social en Caracas (Universidad Católica Andrés Bello). Estudió asimismo Economía y Estudios Internacionales. Fue Presidente de Euzko Gaztedi del Centro Vasco de Caracas. Responsable de Radio Euzkadi, Gudari y distintas acciones y publicaciones clandestinas. Vuelve a Bilbao en 1975. Responsable de la publicación Euzkadi es detenido el 1 de abril de 1976. Elegido miembro de la ejecutiva del PNV de Bizkaia (Bizkai Buru Batzar) en febrero de 1977 y del Euzkadi Buru Batzar en junio de ese año. Portavoz del EBB tras la aprobación del estatuto de Autonomía de Gernika es elegido parlamentario por Bizkaia en 1980. Reelegido en 1984. En 1986 es elegido diputado en el Congreso por Bizkaia, es nombrado portavoz del Grupo Vasco siendo reelegido en 1989, 1993, 1996 y 2000. En marzo del año 2004 es elegido senador en representación de Bizkaia. Secretario primero de la Mesa del Senado forma parte de las Comisiones de Exteriores, Defensa, Iberoamérica, Mixta de la Unión Europea y de la Comisión de Reglamento.
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