Opinión | Iñaki Anasagasti

¿Por qué no habló de convivencia hace un año?

felipevi navidad

Esto de los discursos del rey y su análisis con lupa el día 25 tiene su explicación en que al no haber noticias de mayor enjundia hay que echar mano a Palacio y como no es el caso de ponerse a hablar de las comilonas de la víspera, pues el tema se comenta.

En primer lugar habría que saber quién redacta los discursos de su Majestad. Desde luego, él, no. El los lee, algo mejor que el padre, pero al parecer no los redacta, luego son discursos fifty fifty. Felipe VI es el busto parlante pero quien mueve los labios es un grupo de personas que sacan el anemómetro y estudian por donde da el aire en La Zarzuela para no pegársela. Se suelen equivocar, como el año pasado, pero debe ser algo así. La diferencia con Inglaterra es que todos saben que el discurso de la Reina es el del gobierno, redactado por el Gobierno. Ella solo lee. Casi como Felipe, pero aquí con más misterio y opacidad.

El de este año ha sido más breve que nunca y ha mencionado siete veces la palabra convivencia y dos la palabra concordia. Parecería que es lo que falta, pero el hombre no se ha mojado ni un milímetro de piel. Así como lo hizo el 3 de octubre del año pasado cometiendo la gran pifia de su reinado, en esta oportunidad se ha tentado las ropas y le ha pedido al Papa Francisco le deje su pastoral para pedir paz en la tierra a los hombre y mujeres de buena voluntad. Lo podía haber pensado el año pasado, pero no lo hizo. Resultado, se ha enajenado a media Catalunya, aquella Catalunya que le aplaudía a rabiar y ahora le adversa a rabiar.

Y en consecuencia este 24 no ha pisado charco alguno convirtiendo el trámite en algo banal e inservible. ¿Quién salvo Vox, Casado y Rivera no quieren la convivencia?. ¿Se darán por aludidos estos nuevos cafres políticos o seguirán con su matraca del 155 para la eternidad?. Porque los discursos de estos tres tenores de mariachi malo, están muy desafinados con lo que les ha dicho Felipe.

Su padre, Juan Carlos, que no ha sido ni nombrado por el hijo a pesar de sus ochenta gloriosos años y del cuarenta aniversario de la Constitución, en su día habló de que “la justicia era igual para todos”, aunque no para él, y se acercó a uno de los temas álgidos de aquel año que acabó con el yerno en prisión, pero se mojó. Este sin embargo y en contraste no ha dicho absolutamente nada de la discusión territorial, de los presos del Procés, de la inmigración, del Brexit, de América, de las mujeres, es decir de los asuntos álgidos. Su equipo ha visto que lo que está mal es la convivencia y se ha empeñado en poner el foco en la palabra y no hablar de nada más. Pues muy bien. Hoy no tendrá mayor follón, pero demostrará lo innecesario de este sistema monárquico que para preservar la salud de la corona, lo mejor es no meterse en profundidades, aunque crea haber avanzado algo al desearnos en los tres idiomas cooficiales la felicitación anual. Pues muy bien.

Lo único que me ha gustado de la emisión de ayer ha sido la corbata de Felipe. El resto, casi todo prescindible. Este señor ni arbitra, ni modera, que es lo que le encarga esa Constitución que él ve en peligro. Entre otras cosas porque solo se cumple en parte y porque él, el año pasado, voló la convivencia en Catalunya al anunciar las penas del infierno a los que disentían de su régimen borbónico.

En resumen. Freno y marcha atrás y cantar el Aleluya y, hoy, los voceros áulicos ponderar azucaradamente las maravillas del mensaje. Nada novedoso bajo el sol, señora baronesa.

Iñaki Anasagasti [@ianasagasti]
Político vasco. Publicado en El Blog de Iñaki Anasagasti

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