El poder Bolivariano reside en La Habana

cuba venezuela

Es posible que yo esté leyendo muchas novelas en estos tiempos de pereza oficial y vagancia de jubilación, y tenga a millón la imaginación. Cuando uno lee a Stephen King, Tom Clancy y ahora en esto últimos tiempos a Robert Ludlum y observa el nivel de coincidencias de muchos de sus textos a la venta en los estantes, con algunas realidades globales de la política internacional, siente que no es malo poner a correr adelante a las fantasías. Y esto lo digo teniendo calientica la reciente detención del tío del diputado presidente (e) de la república bolivariana de Venezuela, Juan Guaidó.

Antes de empezar a trillar el camino de la teoría, vamos a manejar unas realidades que no se pueden tapar. Solo para hacer una base del diseño especulativo al final. Ustedes dirán si tienen pertinencia.

En primer lugar, es indiscutible que el poder político que se asienta en la revolución bolivariana, no reside en Caracas, está en La Habana bajo el control del régimen cubano.

En segundo lugar, ese régimen castrista tiene enfrentado a Estados Unidos de Norteamérica desde hace 62 años, con subidas de tensión y periodos de relativa calma. El pico más alto de esos enfrentamientos fue en 1962 durante la crisis de los misiles, cuando el mundo estuvo al borde holocausto nuclear. En los periodos de relativa tranquilidad, en la época de la guerra fría, el régimen cubano intervino militarmente bajo la figura del internacionalismo proletario en muchos países. Granada, Siria, Angola, Panamá, República Dominicana, Nicaragua, El Congo, Siria, Etiopia, Venezuela, Bolivia fueron algunos de los países que sintieron la presencia de los efectivos militares cubanos en sus territorios para exportar el socialismo. Pero está allí, vivito y coleando, por encima del hambre y las privaciones del pueblo cubano.

Durante 62 años de revolución cubana, el régimen de La Habana ha curtido y refinado experiencia militar y ha pulido al máximo su maquinaria de guerra y se ha reforzado en prioridad en las áreas de inteligencia, propaganda y operaciones psicológicas. Las cárceles cubanas son el mayor terror para la disidencia política. Remítanse a los Gulags soviéticos, adáptenlos al Caribe y a la realidad actual venezolana.

Desde 1989, cuando empezó a desmoronarse la URSS y con ella el chorro de dólares que alimentaban la revolución, y después de la caída del muro de Berlín, los aprietos económicos del periodo especial obligaron al régimen de la isla a buscar soportes financieros para seguir en el camino de la exportación del socialismo, pero en particular, para enfrentar las dificultades domésticas. Los apremios de la economía empezaron a arrinconar políticamente a los revolucionarios de la sierra Maestra y los escrúpulos empezaron a suavizarse hacia los terrenos de los carteles de cocaína en Colombia con el enlace directo de las FARC y el ELN, hasta que el 6 de diciembre ganó las elecciones en Venezuela, Hugo Chávez y el petróleo, negado tajantemente en 1959 por el entonces presidente electo Rómulo Betancourt, pasó bajo control directo de Fidel Castro y sus barbudos.

Entonces, después de 62 años de revolución cubana, con toda la experiencia del intervencionismo militar antillano a nivel global, su enfrentamiento con la primera potencia del mundo, con todos los dineros del primer cartel de cocaína del planeta (FARC) y las rentas del petróleo venezolano, más la solidaridad política del sector progresista del mundo, con los servicios de inteligencia y contrainteligencia curtidos con la KGB, la Stasi y otras policías siniestras, y las alianzas políticas y militares con el terrorismo internacional, podemos afirmar responsablemente sobre una realidad, el régimen cubano (el verdadero poder en Venezuela) es un enemigo de cuidado. No está caído, no está asustado ni arrinconado. Y está ejerciendo el poder a sus anchas.

Iñaki Anasagasti [@ianasagasti]
Político vasco. Exdiputado y exsenador. Publicado en El Blog de Iñaki Anasagasti

Iñaki Anasagasti
Autor: Iñaki AnasagastiWebsite: https://ianasagasti.blogs.com/
Iñaki Mirena Anasagasti Olabeaga, nació en Cumaná (Venezuela), en el exilio de sus padres. Estudió en Cumaná, San Sebastián (Marianistas) y Bilbao (Santiago Apostol) el bachillerato. Terminado éste se licenció en Comunicación Social en Caracas (Universidad Católica Andrés Bello). Estudió asimismo Economía y Estudios Internacionales. Fue Presidente de Euzko Gaztedi del Centro Vasco de Caracas. Responsable de Radio Euzkadi, Gudari y distintas acciones y publicaciones clandestinas. Vuelve a Bilbao en 1975. Responsable de la publicación Euzkadi es detenido el 1 de abril de 1976. Elegido miembro de la ejecutiva del PNV de Bizkaia (Bizkai Buru Batzar) en febrero de 1977 y del Euzkadi Buru Batzar en junio de ese año. Portavoz del EBB tras la aprobación del estatuto de Autonomía de Gernika es elegido parlamentario por Bizkaia en 1980. Reelegido en 1984. En 1986 es elegido diputado en el Congreso por Bizkaia, es nombrado portavoz del Grupo Vasco siendo reelegido en 1989, 1993, 1996 y 2000. En marzo del año 2004 es elegido senador en representación de Bizkaia. Secretario primero de la Mesa del Senado forma parte de las Comisiones de Exteriores, Defensa, Iberoamérica, Mixta de la Unión Europea y de la Comisión de Reglamento.
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