Opinión | Iñaki Anasagasti

Aquel pacto de hace 21 años

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La política es el arte de lo posible y de hacer posible lo necesario. Con 137 escaños por parte del PP, partido de gobierno que nos había silenciado en la anterior legislatura de mayoría absoluta, la oportunidad se le ha presentado al PNV que ha querido aprovechar la coyuntura para sacar adelante lo más posible de su programa y desatascar todo lo concerniente al Concierto Económico y al Cupo.

Hace 26 años, el candidato Aznar tocó a nuestra puerta y asimismo aprovechamos la ocasión. ETA mataba, lo que pudiera decir el mundo de la IA era irrelevante y Podemos y Ciudadanos no existían, pero la oposición nos vino de CC.OO y UGT.

En resumen la noticia que se dio el 30 de abril de 1996 en un periódico de Bilbao, fue ésta:

Los populares acceden a las demandas nacionalistas sobre la reforma del Concierto Económico.

Las prolongadas y exhaustivas negociaciones entre el PP y el PNV se cerraron anoche con un acuerdo por el que los nacionalistas vascos se comprometen a apoyar la investidura de José María Aznar y a aportar estabilidad parlamentaria al nuevo Gobierno a cambio de ver satisfechas sustancialmente sus demandas, centradas sobre todo en el desarrollo del Concierto. Jaime Mayor Oreja y el vice-lehendakari Juan José Ibarretxe consensuaron, en una reunión celebrada en Burgos, el documento en el que fundamenta el acuerdo, que recoge compromisos sobre el desarrollo del Estatuto, la devolución al PNV del patrimonio incautado en la guerra civil, la concertación de impuestos especiales y la tributación en Euzkadi de los no residentes.

El PNV se incorpora al pacto entre el Partido Popular y los nacionalistas catalanes y canarios, que conducirá a La Moncloa a José María Aznar. Los peneuvistas y el PP alcanzaron anoche un acuerdo, apenas una semana después de que sus negociaciones estuvieran al borde de la ruptura, que compromete a la formación de Xabier Arzalluz a votar sí a la investidura del candidato conservador y, a los populares, a satisfacer la exigencias de sus nuevos socios en materia de desarrollo estatutario, Concierto Económico y formación ocupacional y continua, y a devolverle el patrimonio incautado en la guerra civil, valorado en unos 3.500 millones.

El consenso fue alcanzado en una entrevista mantenida en Burgos por el vice-lehendakari Juan José Ibarretxe y el vicesecretario general del PP Jaime Mayor Oreja, que finalizó a las diez de la noche. Ambos interlocutores establecieron las bases de un documento aportado por el dirigente popular en el que, con matices, se admitían los planteamientos básicos del PNV sobre los capítulos fiscales del Concierto que habían impedido el entendimiento.

El vicepresidente del Gobierno vasco flexibilizó su postura especialmente en la definición de los contribuyentes no residentes en Euzkadi y la plasmación técnica de la concertación de impuestos especiales —tabaco, alcohol y combustibles-, según las fuentes consultadas. «Se ha hecho un esfuerzo de flexibilidad por parte de todos», declaró Mayor Oreja.

El líder del PP en el País Vasco acudió al encuentro tras mantener sendas reuniones con Aznar y con el jefe de la comisión negociadora, Rodrigo Rato, a quienes convenció de la necesidad de realizar el máximo esfuerzo para lograr el respaldo de los peneuvistas.

Compromisos

El PNV, cuyos máximos dirigentes, con algunas excepciones, eran proclives al entendimiento con los populares, se compromete a decir sí a la investidura de Aznar y a colaborar en la estabilidad parlamentaria del Gobierno conforme vayan «ampliándose y consolidándose» los acuerdos entre ambas formaciones sobre el desarrollo estatutario y otras materias. Aunque no puede considerarse formalmente un pacto de gobernabilidad, fuentes del PP apuntan que la voluntad política de ambos socios es que la colaboración sea constante. Estos medios calificaron de «histórico» el pacto, tanto por lo que significa de impulso al Estatuto de Gernika y a la singularidad vasca como por ser el punto de partida de la colaboración entre dos fuerzas políticas que hasta ahora habían vivido de espaldas y en permanente confrontación.

Cuestiones bloqueadas

Los nacionalistas han logrado con sus cinco diputados en el Congreso, y especialmente con el peso de su dimensión política en Euzkadi, avanzar en cuestiones bloqueadas durante años. Además de las transferencias en materia socio-laboral, de los fondos de formación continua y la gestión de los puertos de Bilbao y Pasaia, dan un paso de gigante en la reforma del Concierto Económico, cuya aplicación supondrá una casi plena soberanía fiscal.

El partido de Arzalluz se beneficia de los acuerdos con Convergencia i Unió en lo que se refiere a sustitución de los gobernadores civiles y la presencia de las autonomías en las instituciones europeas y eliminación del servicio militar obligatorio. El pacto también recoge la posibilidad de extender el consenso a otras «materias socio-laborales» no precisadas.

En el acuerdo no figura ninguna cláusula relativa a la pacificación, que por expreso deseo de ambas formaciones ha quedado fuera de las negociaciones y restringida al Pacto de Ajuria Enea. «No es una cuestión de partidos, sino de toda la sociedad. Tiempo habrá de hablar de ello en toda la legislatura», declaró a Efe el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, quien calificó el consenso de «satisfactorio».

Encuentro Aznar-Arzalluz

«Nosotros comenzamos a negociar todo, pero nos dimos cuenta de que no se podría cambiar de la no­che a la mañana una relación que no había sido demasiado cordial», señaló el dirigente nacionalista, quien subrayó que el PNV consideraba «vital» la consecución de mejoras en el Concierto y alabó la actitud del PP en la devolución del patrimonio incautado a su partido en la guerra civil. «Ha hecho un esfuerzo de imagen para ser él quien lo devuelva y pasar página», subrayó.

El documento, aunque cerrado anoche, quedó a falta de «algunos retoques técnicos» de menor importancia. El acto de la firma será estudiado en las próximas horas por los dirigentes de ambas formaciones, que barajaban ayer la posibilidad de organizar un encuentro entre José María Aznar y Xabier Arzalluz en Madrid o en Bilbao.

Las claves ficales de la negociación

La negociación entre el PNV y el PP, que se saldó anoche con un acuerdo, es un anticipo de la que, en todo caso, se producirá dentro de algunos años para renovar el Concierto Económico, cuya vigencia finaliza en el 2001.

En esta ocasión, el PNV había puesto el acento en tres elementos fiscales con los que ha pretendido redondear la capacidad normativa y de recaudación de las diputaciones forales: IRPF, impuestos especiales —tabaco, alcohol e hidrocarburos — y régimen impositivo de los no residentes.

En relación al IRPF, pretendía equiparar la situación de este impuesto con el de Sociedades, sobre el que el Concierto reconoce la capacidad de las diputaciones para hacer y deshacer a su antojo, con la única limitación de «mantener la unidad de mercado». En la actualidad, las instituciones forales tan sólo tienen capacidad para modificar el capítulo de desgravaciones, pero no pueden atacar el epicentro del Impuesto sobre la Renta: los tramos y la escala de gravámenes.

Desde el punto de vista competencial, las haciendas vascas reclaman una equiparación del Concierto con el Convenio navarro, que sí reconoce a esta comunidad la competencia plena para regular el IRPF. Pero el fondo de la cuestión es más de huevo que de fuero. Los responsables del fisco vasco siempre han pedido una reforma del IRPF que aligere la presión sobre los tipos más altos -es decir, sobre quienes proporcionalmente más pagan- ya que, en su opinión, la situación actual tan sólo incentiva el ánimo de defraudar.

En los impuestos especiales, 130.000 millones de pesetas anuales, aproximadamente, tienen la culpa. Esta es la estimación de lo que se recaudará en 1996 en el País Vasco por este concepto.

Al menos en dos, los que gravan el consumo de tabaco y derivados del petróleo, la Hacienda vasca estima que existe un incumplimiento del Concierto, que reservó su gestión y recaudación a la Administración central en virtud de su relación con monopolios estatales. Desaparecidos los existentes sobre las labores del tabaco y la comercialización de combustibles, «es lógico que desaparezca esta limitación», según el PNV. «Porque, ¿qué diferencia hay entre una empresa que vende gasolina y otra que vende boinas para que tengan que ingresar sus impuestos en haciendas diferentes?», se preguntaba ayer un ex-alto cargo del Departamento de Hacienda.

El impuesto sobre el alcohol es otro cantar, ya que sobre él existe una referencia expresa en el Estatuto, en el que se reserva a la Administración central su gestión y recaudación.

La reivindicación sobre los «no residentes» — aquellas personas físicas o empresas que tienen su domicilio en el extranjero, pero que trabajan o realizan operaciones mercantiles en el País Vasco— trata de solventar un problema jurídico que limita la capacidad normativa de las haciendas forales. Desde el lado de los ingresos, aseguran, «es despreciable».

En la actualidad, no sólo deben pagar sus impuestos a la Administración central, sino que no se pueden acoger a la normativa vasca. Y ello significa, por ejemplo, que las empresas extranjeras cuya sede social esté fuera de España no pueden acogerse a los incentivos del Impuesto de Sociedades que ofrece la comunidad autónoma. Algo que, según la Unión Europea, supone una discriminación con el espíritu de la UE.

Iñaki Anasagasti [@ianasagasti]
Publicado en El Blog de Iñaki Anasagasti

 

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