Opinión | Erik Encinas

Un fiasco en mayúsculas

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La investidura fallida del socialista Pedro Sánchez ha sido un fracaso político estrepitoso del cual el presidente en funciones es el máximo responsable por preferir de aliados a los separatistas, proetarras y la extrema izquierda, en lugar de negociar con los constitucionalistas, porque hubiera sido más fácil, menos peligroso y no hubiera tenido que ceder a grandes chantajes el Gobierno de la Nación.

Sin embargo, parecía que Sánchez lo iba a conseguir a través de pactos indulgentes para quienes le apoyaran o se abstuvieran, pero cuanto más se acercaba la fecha de la investidura, menos viable era. La lucha de egos impresionante y pueril entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez ha impedido que el ejecutivo tuviera un gobierno paralelo con autonomía al estilo chavista encabezado por Iglesias. Además, ha provocado un teatro indeseable pagado por todos los ciudadanos, en el que ambos líderes han jugado hasta el último momento con la credibilidad de los españoles. Quizá por ello, el Patrono de España que es, Santiago el Mayor sin hacerse ver ha llevado al desastre lo que no podía ser posible.

En mi opinión, Pedro Sánchez sabía que debía pactar con Ciudadanos, pero las bases del Partido Socialista querían que lo hiciese con Podemos. También, cabe la otra posibilidad, que prefiera repetir Elecciones Generales para tener más escaños y que se hundan los radicales de izquierdas, pero está opción tras el circo ocurrido y la parálisis legislativa de más de cuatro meses, dudo que le convenga a Sánchez, aunque en realidad a nadie.

De manera incuestionable, la sesión de este jueves vino a dar la razón al difunto Rubalcaba. A quien Sánchez rindió honras fúnebres sin acompañarlas del correspondiente ejercicio de autocrítica. Rubalcaba sabía que no se puede gobernar España con lo que llamó la vía Frankenstein. Que el PSOE, un partido sistémico de la democracia del 78, no podía acometer la gobernabilidad del Estado con Podemos, Batasuna y dos partidos promotores de un golpe de Estado a la patria cuyos líderes están en la cárcel o fugados.

En cualquier caso, tras el disparatado revés, muchos españoles se preguntan con razón y ahora qué, ¿habrá autocrítica y cambio de alianzas en el terreno de juego? ¿Seguirá España abocada al bloqueo por las ansias de Iglesias y la histórica irresponsabilidad de este PSOE al aliarse con él? Es evidente que por ahora lo único que se ha logrado es llevar a la política española hacia el extremismo y el sectarismo, sin que a día de hoy haya nada cerrado para el interés general, por lo tanto la incertidumbre impera constantemente, mientras los problemas de los españoles siguen agravándose, así que la nación no puede permanecer mucho más tiempo sin Gobierno, y sí tuvieran un poco de sentido común y solidaridad con los trabajadores de este país dejarían de cobrar el sueldo de ministros, ya que el despilfarro para nada nos lo podemos permitir.

Erik Encinas [Twitter: @ERIKEO5555]
Licenciado en periodismo. Activista político y social. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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