Opinión | Erik Encinas

‘Tabarnia’ con razón

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La idea de 'Tabarnia' es realmente buena y lleva la razón para quien la apoya, porque la mayoría de quienes la habitan no son separatistas, por lo tanto, es lógico que se pretenda crear una nueva comunidad autónoma al margen de la Cataluña rural y con mayor número de secesionistas, a parte, a día de hoy los tabarneses viven asfixiados no únicamente a nivel social y político por culpa del separatismo, sino también en términos económicos.

Sin embargo, a los separatistas parece preocuparles poco este panorama de crisis total, ya que solo les importan los suyos, y entre sus peticiones todo lo que gira al monotema, como el hecho de apoyar a los golpistas que se encuentran a la fuga con una vida de lujo en Bruselas, para que tengan de esta manera una amnistía. Además quieren liberar a los delincuentes secesionistas encarcelados por delinquir y no por sus ideas como dicen falsamente los independentistas, algo que exclusivamente ocurre en las dictaduras y no en los sistemas democráticos.

En la actualidad, los datos económicos de Cataluña son verdaderamente catastróficos: más de 3.200 empresas han trasladado su sede social fuera de Cataluña, y más de 1.000 ellas además su sede fiscal desde el referéndum ilegal del pasado 1 de Octubre. Y el turismo se ha reducido de una forma sustancial, dando lugar a ofertas hoteleras inusuales y sin precedentes en el territorio catalán.

Nada igual se manifiesta así en los tiempos modernos. Es un contexto que requiere un profundo análisis y conocimiento previo, en el que cual debemos recurrir a la propia historia para encontrar un símil adecuado, que lo podemos relacionar perfectamente con tiempos pasados como el del periodo político, social y económico de la Segunda República (1931-1936). La historia se repite y en materia económica hasta se ha superado con creces.

Estas últimas elecciones catalanas fueron convocadas por el Gobierno de España de Mariano Rajoy de manera excepcional, es cierto, pero en últimas instancias y debido sobre todo a la Declaración Unilateral que fue aprobado por un Parlamento catalán semivacío y con una votación secreta de los secesionistas. Y sin lugar a dudas han sido muy precipitadas y diferentes a cualquiera de las anteriores, soy catalán y sé lo que hablo, conozco demasiado bien la realidad catalana para bien o para mal, y muchos no pensaban que esta etapa tan sumamente transcendental y delicada llegaría algún día, pero como advertí, ha llegado, y nadie duda actualmente de esta afirmación, porque se han roto definitivamente todos los esquemas del pasado más contemporáneo y hemos abierto una nueva fase en Cataluña. Precisamente, debido a que se ha destapado una estructura y una doctrina determinada, y que se llevaba a término en Cataluña hasta estos momentos, produciendo al fin un fuerte estallido social que como consecuencia ha llevado a la gran explosión de una arquitectura sistemática, que era fundamentalmente beneficiosa para exclusivamente una parte de la sociedad catalana. Pero esto se ha terminado.

Ha sido una rebeldía contra los aires supremacistas del separatismo desde bajo hasta las altas esferas. Una verdadera revolución antisistema sin la menor duda. Los catalanes de la mayoría silenciosa, les han dicho ya "no vais a mamonearnos más ni os vais a creer más que nosotros."

Por lo tanto, estamos realmente en un momento crucial, especial e insólito, porque aunque estemos todavía en Cataluña con una destacada incertidumbre en el panorama político, la calle ya no está igual ni tampoco la economía catalana que hace años viene lapidándose por culpa del 'procés'. Las ganas de cambio son una clara realidad. Y también una prueba de ello, es el clamor popular, que no se ha hecho esperar. Los ciudadanos no quieren ya solo palabras vacías y falacias una tras otra, ya que piden hechos que les resuelvan los graves problemas que padecen en su vida cotidiana. Unas problemáticas que se han perjudicado más todavía con esta asombrosa y esperpéntica situación, y que lleva años siendo preparada en tierras catalanas para que fuera auténticamente destructiva al final.

La solución a la deriva de Cataluña será mediante hechos significativos y sin medias tintas, porque ahora mismo es lo que necesitan los catalanes. Y la palabra es necesaria, pero los cambios reales y efectivos serán claves para devolver a los catalanes a un contexto sin peligro ni tantas maldades.

Erik Encinas [Twitter: @ERIKEO5555]
Estudiante. Activista político y social. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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