Opinión | Erik Encinas

Se acerca una nueva gran recesión

crisis 2020

Aunque todavía España sigue creciendo, ya no lo hace como en trimestres anteriores, porque la economía española empieza a tener nuevos síntomas de desaceleración económica, momentos previos a la gran crisis de 2020. Por ello, cada vez más gurús de la economía no dudan en alertar y recomendar la prevención. Sin embargo, en la nación se ha disparado el gasto público, sobre todo, aquel destinado a los 450.000 políticos (contando asesores) que hay en las instituciones públicas, porque incluso se han subido su sueldo algunos de ellos. Por lo tanto, la situación ciertamente preocupa a los inversores y de manera gradual a todos los españoles, que también notan la falta de empleo, la precariedad laboral, el incremento de la pobreza y la reducción del consumo, así como la parálisis legislativa en las dos principales cámaras parlamentarias del país desde el 28 de abril de 2019 y las altas posibilidades de unas nuevas Elecciones Generales en la nación.

Además, por otro lado, el panorama internacional muestra signos evidentes de peligro, porque la libra ha caído con el Brexit duro ahora ya sí a la vista, ya que Boris Johnson nos puede gustar más o menos, pero es un estratega político y cumplirá su grandiosa promesa: sacar a Reino Unido de la Unión Europea y eso afectará incuestionablemente a otras economías europeas. Será un añadido por así decirlo con una tremenda influencia en un contexto político, social y económico muy complicado y de desmedida incertidumbre.

Cabe destacar, que Europa tiene grandes retos y no podrá hacerles frente a todos por igual. Y en un contexto más global, la guerra comercial entre EEUU y China repercutirá en los mercados financieros de todo el mundo, porque hasta la fecha ninguna superpotencia había plantado cara al atípico régimen comunista de China. Todos habían sido muy receptivos con los chinos, incluso cuando sabían que podían ganar más en los tratados que se firmaban. No obstante, los americanos están viviendo unos felices años 20 con la era de Donald Trump, porque se ha hecho la mayor bajada impositiva de las últimas décadas, la economía norteamericana va muy bien, el paro se ha reducido notablemente y los americanos tienen más dinero que antes, lo que cual supone un duro revés a una Europa en estado crítico.

Desde el gobierno, el presidente Pedro Sánchez niega que exista una desaceleración al igual que en su momento lo hizo, el expresidente Rodríguez Zapatero, pero con el paso del tiempo es más evidente que no vamos en la buena dirección. Ejemplo de ello, es que el paro se reduce en 4.253 personas en julio, su menor caída ese mes desde 2008. Y en regiones españolas como Cataluña, donde ha habido un deterioro claro en todo por la mala gestión de los recursos públicos y la deriva separatista, los efectos serán mucho peores. Desde 2017, ya han huido más de 6.500 empresas de la región catalana y el paro subió este julio en 1.558 desempleados.

Resulta llamativo y ciertamente grave, que tras la moción de censura a Mariano Rajoy, Pedro Sánchez no haya implementado reformas económicas que serían necesarias para rebajar el impacto de la nueva gran recesión, pero sin embargo, sí haya aumentado el gasto público con creces, estableciendo de por medio reuniones secretas con lobbies de presión como George Soros que buscan desestabilizar las naciones para sacar rédito económico. Sólo el Banco de España podría fijar colchones anticrisis para otros sectores además de los bancos como medidas de protección, poniendo a su disposición la capacidad de fijarlos por sectores o tipo de exposiciones si se advierten excesivos riesgos que puedan perjudicar a la industria o conformar burbujas, pero esto por ahora es insuficiente. Recordemos, que el sector bancario está siendo uno de los más perjudicados en el país, fíjense que el BCE ha sellado la crisis de la banca española al liderar los cierres y despidos en Europa. Al menos una de cada tres oficinas bancarias que han cerrado sus puertas en Europa en la última década estaba en España. Son cuestiones relevantes de las que a veces no somos conscientes de su magnitud y de su origen, dado que en la vida cotidiana, muchos ciudadanos van al trabajo y vuelven, y no se paran a pensar del porqué de aquel u otro cierre, pero sin duda todo tiene una respuesta y una conclusión, que tristemente es negativa, mientras las soluciones fuertes siguen velando por su ausencia con el temor cada vez más considerable al colapso total como ha ocurrido en países como Venezuela en manos del dictador genocida Nicolás Maduro.

Erik Encinas [Twitter: @ERIKEO5555]
Licenciado en periodismo. Activista político y social. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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