La Policía no debe ser una moneda de cambio para gobernar España

policia barcelona

El separatismo es plenamente consciente de que la vía histórica de un gobierno socialcomunista encabezado por Pedro Sánchez no se conseguirá sin su apoyo. Tanto es así, que entre las condiciones a la hora de pactar han establecido forzar un traslado de la Jefatura de la Policía Nacional situada en la céntrica Vía Layetana de Barcelona. Una nueva vil humillación a los agentes del cuerpo, que junto a la Guardia Civil son los más valorados por el conjunto de los españoles.

Esta situación irracional, donde la policía está sirviendo como moneda de cambio de manera indiscutible, pone de relieve una vez más el cruel abandono por parte de las instituciones públicas que están sufriendo los policías destinados a zonas de conflicto como Cataluña. No olvidemos, que el secesionismo votó a favor de expulsarlos de esta región española por frenar a los violentos y sectarios separatistas que están sembrando el terror en la población catalana, causando pérdidas millonarias y una fuga de empresas masiva. Cabe destacar, que solo en los disturbios de las segundas semanas trágicas se han calculado unos daños astronómicos de más de 430 millones de euros.

Tras los constantes e injustificados ataques a la Policía Nacional y la Benemérita, la inmensa mayoría de españoles- entre los que yo me incluyo- hemos mostrado nuestra solidaridad y afecto a ambos cuerpos estatales frente a una larga lista de desagravios, mientras España está sumida en una grave situación política, social y económica, dado que ellos son sin la menor unos de los héroes del complejo contexto actual. Precisamente, por esta misma razón resulta totalmente incomprensible que encima cobren menos que los Mossos y la Ertzaintza, aunque tampoco es de extrañar, porque la nación necesita urgentemente soluciones valientes y de sentido común que por ahora velan por su ausencia.

Ante todo este odio y acoso a la Policía Nacional y la Guardia Civil, es normal que a los agentes se les esté acabando la paciencia, porque todo tiene un límite, después de disparate va, disparate viene, porque esto alcanza ya niveles esperpénticos a los que no se debería haber llegado nunca, y en los que las resoluciones están tardando y mucho.

En cualquier caso, es inadmisible y una locura más del nacionalismo excluyente que las instituciones separatistas puedan atacar a los policías por realizar su trabajo, y menos aún, utilizarlos como instrumento para que haya gobierno en España. Esto tiene que terminar o será peor para todos.

Erik Encinas [Twitter: @ERIKEO5555]
Licenciado en periodismo. Activista político y social. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

Erik Encinas
Autor: Erik Encinas
Graduado en Periodismo por la Universidad Pompeu Fabra. Miembro del Colegio de Periodistas de Cataluña. Colaborador en diferentes medios de comunicación, entre ellos MEDITERRÁNEO DIGITAL, Radio Rubí, VAVEL deportes, Radio Las Palmas o Report.cat. Asesor de comunicación en JPC Comunicación.
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