Opinión | Erik Encinas

Los catalanes llamados a votar el 21-D entre la polémica y el calvario

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Cataluña vive en un estado de excepcionalidad casi permanente. La gente ya se está acostumbrando a la anormalidad democrática. El "procés" separatista no solo sirve para dividir a la sociedad catalana y saltarse las leyes de un Estado Democrático y de Derecho, sino que también se ha llevado por delante a miles de empresas a su paso, y pese a que ahora nos encontramos en una aparente legalidad a raíz de aplicar un artículo 155 moderado, ya que es cierto que nadie se salta la Ley. Pero este panorama de crisis, ocurre mientras se ha iniciado la campaña electoral para la cita electoral del 21-D, unas votaciones marcadas por la controversia y el sufrimiento, y que contarán con golpistas en la cárcel y el líder de los separatistas, Carles Puigdemont a la fuga por la Unión Europea con otros cuatro ex consejeros, mientras al mismo tiempo han salido de la prisión algunos miembros cesados del ex gobierno golpista, al pagar una fianza de 100.000€ al Estado Español.

Nada igual se asemeja en los tiempos recientes. Únicamente podemos encontrar un contexto político, social y económico parecido en el periodo de la Segunda República (1931-1936) ¿Quién dijo que la historia no se repite?

Estas nuevas elecciones catalanas convocadas por el Gobierno de España de Mariano Rajoy, son ciertamente muy precipitadas y claramente diferentes a cualquiera de las anteriores, soy catalán y sé lo que hablo, conozco demasiado bien la realidad catalana para bien o para mal, y muchos no pensaban que esta etapa tan sumamente transcendental llegaría algún día, pero como advertí, ha llegado, y nadie duda actualmente de esta afirmación, porque se han roto todos los esquemas del pasado más moderno y hemos abierto una nueva fase. Precisamente, debido a que se ha destapado una estructura y una doctrina determinada, y que se aplicaba en Cataluña hasta la actualidad, ya que en groso modo ha llevado esto a una fuerte convulsión que como consecuencia ha llevado a la explosión de una arquitectura sistemática y bastante beneficiosa para exclusivamente una parte de la sociedad catalana.

Así que es evidente que estás elecciones catalanas son cruciales, especiales e insólitas, porque marcarán más que nunca el rumbo de Cataluña, una vez los resultado definitivos de la votación se conozcan. Pero es de vital importancia saber que los ciudadanos no quieren ya solo palabras vacías, sino hechos que les resuelvan los graves problemas que padecen a diario. Unas problemáticas que se han agravado muchísimo con este perplejo y esperpéntico momento histórico, que lleva realmente años cociéndose en tierras catalanas para que fuera todavía más dramático y rupturista.

La solución a esta deriva será mediante hechos significativos y no de otra manera. Ya todo no vale. La palabra está muy bien y es fundamental, aparte de ser más clave de lo que uno pueda creerse, pero el instante más decisivo vendrá con las soluciones reales y tras las elecciones catalanas más convulsas de la historia contemporánea de Cataluña.

Erik Encinas [Twitter: @ERIKEO5555]
Estudiante. Activista político y social. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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