Opinión | Erik Encinas

De vuelta al 1936

guerra civil 1936

España no aprende del pasado. Vuelve a las andadas que le llevaron a una guerra civil cruenta con destacada magnitud internacional. Los españoles están divididos e inmersos en una gran crisis política, social y económica sin precedentes recientes de las cuales solo con grandes soluciones y altura de miras se podrá salir adelante.

Parece evidente, que a base de marchas más o menos forzadas, el contexto ya se asemeja de manera inequívoca al del año 1936 y el futuro más próximo no tiene pinta que vaya a ser mejor, para desgracia del pueblo llano.

En el panorama político hay un bloqueo y enfrentamiento incuestionable, por un lado, los comunistas intentan implantar un régimen bolchevique, emplazando a un acuerdo que lleve a un gobierno de coalición con los socialistas encabezados por el presidente en funciones, Pedro Sánchez, y por otro los separatismos quieren desquebrajar la unidad española por la fuerza, vulnerando DDHH con estructuras paralelas pagadas con dinero público y llevando a territorios españoles como Cataluña hacia un enfrentamiento civil a gran escala. Mientras, el eje centro-derecha va uniéndose ciertamente a través de coaliciones de gobierno y acuerdos puntuales.

Pero los ataques por ideología no son únicamente entre políticos, también entre ciudadanos y funcionarios del Estado, algo verdaderamente muy preocupante. Por religión más de lo mismo, ya que la Iglesia Católica al igual que en la Segunda República está siendo atacada y estos hechos no pasan desapercibidos para muchos y van en aumento.

El odio, recelo y la revancha se perciben hasta con el uso de la historia, únicamente recordando determinados episodios históricos, en lugar de todos como debería ser. En el tema lingüístico, pasa lo mismo, se desprecia al español, convirtiéndose de este modo en la lengua que lucha por la libertad.

Toda esta grave situación, ocurre a la vez que los españoles son cada vez más pobres y desiguales, hay más parados, una menor creación de empresas, más delincuencia, más recortes y un deterioro dispar sin duda de los servicios públicos en la patria. Por lo tanto, España no va bien y puede terminar siendo un Estado fallido si no se atajan los problemas que se van agravando día a día y que llevan al abismo a la nación, porque ya está bien de dejarlos olvidados, hay que pasar ya a los hechos antes de que sean irreversibles, ya que si llega ese momento que Dios nos coja confesados.

Erik Encinas [Twitter: @ERIKEO5555]
Licenciado en periodismo. Activista político y social. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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