Enamórate... con la mente
Última actualizaciónMié, 19 Feb 2020 4pm

Opinión | Aura Modoran

Enamórate... con la mente

amor cerebro corazon

¿Cómo se relacionan el cerebro y el corazón? ¿Qué impacto tiene esta relación en cómo entendemos nuestras emociones, en cómo nos enamoramos y en cómo tomamos decisiones? El corazón, el cerebro y nuestro bienestar físico y emocional están todos conectados.

¿Sabéis lo que creía Aristóteles? Aristóteles decía que pensamos con el corazón y que el cerebro solo se dedica a enfriar la sangre que viene caliente del corazón después de haber pensado. ¿No os parece una barbaridad que una de las mentes más brillantes de la historia de la humanidad haya equiparado al cerebro humano con un radiador? Creo que todos estamos de acuerdo en que Aristóteles esta vez estaba equivocado.

Eso de decir que pensamos exclusivamente con el cerebro y que el corazón solo bombea sangre, no es tan así. Por ejemplo, ¿cuántas veces se os ha dicho que decidáis con el corazón? ¿Qué tiene que ver esta bomba de puro músculo con tomar una decisión o tal vez con las intuiciones que es lo que necesitamos para tomar decisiones a veces?

El corazón, así como el cerebro, tiene neuronas. Ahí llegan las conexiones que vienen del cerebro. ¿Por qué entonces el corazón se ha transformado en el símbolo universal del amor? ¿Qué tiene que ver el corazón con amar o enamorarse?

En un experimento, en donde a algunas personas se les ha hecho una resonancia magnética especial llamada funcional, que permite ver qué áreas del cerebro se están activando ante determinados estímulos o determinadas acciones, se vio que cuando las personas veían las fotos de la persona a quien amaban se iluminaban áreas relacionadas con el placer y con la recompensa. Y no casualmente una de esas áreas era la ínsula. La ínsula parece estar involucrada en algunas funciones junto con otras áreas del cerebro que nos permiten darnos cuenta que estamos enamorados de una persona. Nos permiten decir ´´Esa es la persona de la cual yo estoy enamorado´´. Y aparte, por sus conexiones con el cerebro, el corazón y el intestino, hace que cuando estamos con esa persona a quien amamos tengamos taquicardia, palpitaciones, y esa sensación de mariposas que a veces se describe en el estómago cuando estamos enamorados. Entonces, señores, nos enamoramos con el cerebro y no con el corazón.

Por ahora, creo que todos tenemos que reconocer al genio de Aristóteles que fue el primero en pensar que el corazón y el cerebro funcionan como un sistema.

Alguien dijo que un buen corazón y un buen cerebro son una combinación formidable. Y no le faltaba razón…

En el amor, todo cambia, todo coge sentido: y de la nada nace un gigante.

Aura Modoran
Licenciada en educación infantil. Coach profesional y experta en comunicación, formación y gestión de equipos.
Es redactora de MEDITERRÁNEO DIGITAL

Titulares de portada

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y poder ofrecerle contenidos o publicidad de su interés. Si continúa en la página, consideraremos que acepta su uso.