Opinión | Andy Herrera

La normalidad del imbécil

orgullo gay

La definición de normalidad ha ido variando a lo largo de los años hasta situarse hoy en día en un punto preocupante. La completa tolerancia que se nos dice que debemos tener hacia todos los imbéciles con ideas enfermizas, y su inclusión en la sociedad, hasta normalizarles, se está volviendo repugnantemente peligrosa.

Cuando un hombre de mediana edad en Canadá decide que es una niña de 6 años, no solo no se le interna en una institución mental, sino que es adoptado (yo internaba a la familia de adopción también) por una familia con hijos. Evidentemente la historia da la vuelta al mundo. Se nos pide que seamos comprensivos con la “autopercepción” de cada uno. Básicamente acabamos de normalizar a un ser trastornado.

También debemos “normalizar” que una chica diga que se siente gato y otra que se siente árbol. Algo muy malo está ocurriendo en la sociedad cuando hemos perdido el norte de tal modo que aceptamos conductas y delirios que hace unos años nos parecían inadmisibles.

Lo mismo ocurre con el partido político en Holanda que pide rebajar la edad de consentimiento en las relaciones sexuales a los 8 años. Lo que viene siendo legalizar la pederastia. Estos descerebrados no se esconden, porque hoy en día hay que aceptarlo todo. En nombre del progreso y de la libertad uno puede ser todo lo tarado mental que quiera para que no haya problema.

Una mujer decide que es un hombre, se junta con otro hombre pero luego se acuerda de que tiene útero y le entra el instinto maternal o paternal o como se llame. ¿Resultado? Una aberrante imagen de un hombre barbudo con barriga de embarazo. Pero no se nos ocurra criticarlo, que intolerantes somos ante esta nueva normalidad.

Nueva York. Supuestos en los que el aborto se podrá realizar hasta los 9 meses de embarazo. “La mujer decide” gritan las locas abortistas. También nos tiene que parecer bien este asesinato de bebés.

Debemos entender ideas absurdas como “tú eres una mujer porque te han criado como a una mujer”. Efectivamente. Nada que ver con mis cromosomas “XX”, nada que ver con la genética y la biología. Ciencias tiradas por tierra y cuestionadas por aquellos que se inventan una nueva realidad.

Para rematar nos encontramos con un grupo de iluminados por algún estupefaciente que afirman que la tierra es plana. En el año 2019. Sí señor. La Tierra es plana.

No sé si llamar a esto retroceso, idiotez, delirio o aburrimiento.

Realmente estamos repitiendo la historia. Lo próximo será quemar en una hoguera a los que piensen diferente.

No es normal. La imbecilidad no es normal.

Andy Herrera. Políticamente incorrecta.
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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